Lo bueno de Twitter es que me doy cuenta de que hay gente más perdida y fracasada que yo, algo que me produce mucha lástima y, al mismo tiempo, me hace valorar más mi propia vida.
Mi feed se llenó de imágenes reales de gente lastimándose y alabándose, orgullosa de sus cicatrices y heridas. Saben, ¡yo también suelo hacerlo! Pero jamás lo promovería como un logro ni incitaría a los demás a que lo hagan. Por favor, paren... es muy incómodo!