Los felices salen a su aventura de domingo: compras, café y antidepresivos. Pasean por la ciudad y llaman libertad a su rutina. A veces se cruzan con los tristes, pero se disculpan y siguen su camino.
Los tristes sobrellevan la cruda del domingo. Salen por lo indispensable: cigarros, comida o medicina. Comen recalentado, hablan poco, pagan y se van. Nunca les faltan al respeto a los sumisos. Reconocen el cansancio.
Los sumisos descansan los lunes. Por eso los domingos atienden a los tristes y soportan a los felices. Festejan los feriados y los descuentos. Llenan el transporte público y ven series en el celular. De vez en cuando levantan la mirada y curiosean la vida de los vacíos.
Los vacíos se toman muchas fotos. Viven en un lugar que se llama mentira y lo pagan a meses. Tienen mucho que mostrar y poco que decir. Suelen ir a beber con los inseguros.
Los inseguros tienen profesión y amigos, pocos pero cercanos. Rentan un lugar en la duda. Se preguntan si debieron ahorrar para la casita, entran y salen de dietas y tienen sus queveres con los vacíos. Se enamoran y les rompen el corazón. Admiran a los distintos, pero nunca se lo dicen.
Los distintos no son tan distintos. Hacen cursos, dan talleres, escriben, cantan o practican algún arte. Nunca llegan muy lejos, pero hablan mucho del camino. Cuando conocen a un inseguro, descubren que es muy bueno en lo que hace. Tampoco se lo dicen: los distintos son muy inseguros.
Los inseguros a veces se disfrazan de vacíos para sentirse felices. Suelen estar tristes, pero no se consideran de los tristes. También ellos necesitan distinguirse de alguien.
Un triste aburrido puede convertirse en un distinto, aunque solo por un rato. Ser distinto exige un esfuerzo que no siempre puede sostener. Por eso trabaja de sumiso.
Los felices también son sumisos, pero no se reconocen como tales. Algunos tienen a su cargo a otros sumisos y les autorizan las vacaciones de Semana Santa.
Los prejuiciosos, de vez en cuando, escribimos. Acomodamos a los demás en un párrafo y creemos que hemos quedado fuera.
“You will lose friends, you will lose lovers. You will lose comfort, but if, in losing them, you find yourself, you have gained more than kings.”
— Marcus Aurelius
@TendenciasMX El que de enoja pierde carnal. La diferencia es que tú estás compartiendo tu opinión y yo un facto. Si tienes dudas consulta el reglamento no a mi.
@marluzdedia Been there, done that. Y en mi caso, creo ha sido más lo segundo. Aunque también, por wey, me rehuso a no volver a amar, también creo sería como dejar ganar al mal. Idk