🚨 Roberto Sánchez firmó el 12 de mayo un compromiso con la Fenatep que, entre otras cosas, hipoteca al candidato con un cambio de la Constitución y, sobre todo, con la liberación de los que ellos denominan ‘presos políticos’. Para entendernos mejor, Sánchez se ha comprometido con el Movadef a “impulsar la libertad de los luchadores populares y al cese de los llamados juicios penales”.
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Me desespera la gente que tiene CERO sentido del tiempo y de urgencia. Si tenemos que estar en un sitio a las 5 pm y son las 4:49 y tú todavía estás en tu casa duchándote no podemos tener ningún tipo de relación, lo siento. Eso de no respetar el tiempo de los demás no se me da.
🎙️Talía Azcárate: “Hoy por la tarde me llegó un video de unos seudo hinchas donde se me amenazaba de muerte. Me he puesto en comunicación con el Ministerio de la Mujer para hacer la denuncia”
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Mi impresión es que Rabanal se ha topado con un trabajo mucho más político que futbolístico, y no se siente cómodo ni respaldado. Recibió un plantel resistente al cambio, que además no fue renovado ni reforzado, lo cual lo ata a un esquema que no le convence. Los referentes del vestuario y los jugadores que el club quiere exportar pesan demasiado en sus decisiones dentro y fuera del campo. Más que entrenar, está obligado a jugar ajedrez.
En ese contexto, cuando Riveros falla el primer pase, Polo centra con la cabeza abajo, a Pérez Guedes se le enredan las piernas o a Valera le rebota la pelota en la canilla, el entrenador tiene que mirar a otro lado. Sabe que es difícil plasmar su idea con jugadores que arrastran esas limitaciones, pero si decide sacarlos aparecen las malas caras, las declaraciones con doble sentido o las filtraciones de información. Y a eso se suman los minutos que debe darle, por respeto o temor, a otros jugadores que ya no están para el fútbol de alto nivel.
Ante ese escenario, Rabanal ha optado por mantener el equipo que heredó, que ganaba más por espíritu que por fútbol y que maquillaba sus problemas con el marcador; pero su perfil de DT formador y estudioso no es el adecuado para sostener una dinámica basada en la motivación y comodidad del vestuario.
En su búsqueda de aprobación, ha ido cediendo terreno: dejó de intentar cambios estructurales, mantuvo titulares que llevan tiempo sin dar la talla y, con ello, ha perdido credibilidad. El efecto ha sido el contrario al que buscaba.
Hoy solo transmite debilidad y, mientras la lógica de que “lo que funciona no se toca” siga instalada en el club y en la hinchada, parece más cerca de irse sin pena ni gloria que de dar un volantazo y morir con su idea.