Hoy en el supermercado, un desconocido me ayudó a cargar mis bolsas cuando mis brazos estaban llenos. Un pequeo gesto que hizo mi día mucho más brillante
[Caminando por las calles adoquinadas de Granada, el aroma de churros con chocolate me persigue y la Alhambra brilla en el atardecer. Esta es la magia de viajar sin prisa.],