El mito de Quirón
Quirón no era como los demás centauros. Mientras muchos de su especie eran salvajes e impulsivos, él era sabio, justo y profundamente noble.
Su origen ya lo hacía distinto. Era hijo del titán Crono y de la ninfa Filira. Para ocultarse de su esposa Rea, Crono se transformó en caballo, y de esa unión nació Quirón, mitad hombre, mitad caballo. Al verlo, su madre —horrorizada— pidió ser transformada para no contemplar su forma; los dioses la convirtieron en tilo.
A diferencia de otros centauros, Quirón fue educado por Apolo y Artemisa. De Apolo aprendió medicina, música, profecía y sabiduría; de Artemisa, el arte de la caza y la conexión con la naturaleza. Se convirtió en maestro de héroes.
Entre sus alumnos estuvieron figuras legendarias como Aquiles, Jasón y Asclepio. A todos les enseñó no solo a luchar, sino a pensar, a sanar y a dominar sus impulsos.
Pero su destino fue trágico. Un día, durante una lucha con otros centauros, Heracles disparó accidentalmente una flecha envenenada con la sangre de la Hidra. La flecha hirió a Quirón. Aunque era inmortal, el veneno le causaba un dolor insoportable que no podía sanar.
Cansado del sufrimiento eterno, Quirón renunció a su inmortalidad. En un acto de sacrificio, la cedió para liberar a Prometeo de su condena. Finalmente, Zeus lo colocó entre las estrellas como la constelación de Sagitario (según algunas versiones).
Quirón no fue el más fuerte, ni el más feroz. Fue el maestro herido, el sanador que no pudo curarse a sí mismo.
Representa al guía, al mentor, al que transforma el dolor en sabiduría.
Y por eso su figura sigue brillando… no por la violencia, sino por la enseñanza.
Agradezco a todos quienes comprenden mi arduo trabajo artístico durante décadas, contribuyendo con mi VAKI. Los invito a seguir aportando.
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La depresión funcional existe (distimia). Trabajas, bromeas, cuidas a los tuyos, te arreglas, pero mentalmente te estás ahogando en tus propios pensamientos y nadie lo sabe.