En el deporte, como en la vida, hay que saber ganar y también saber perder.
Saber ganar sin humillar, sin arrogancia, entendiendo que la victoria no nos hace superiores.
Y saber perder sin excusas, sin rencor, con la humildad suficiente para reconocer al otro y aprender de la derrota.
Porque ganar revela mucho de nuestro talento, pero la forma en que ganamos y la manera en que enfrentamos una derrota revelan quiénes somos de verdad.
Al final, ni la victoria es eterna ni la derrota es definitiva. Lo que permanece es la clase con la que vivimos ambas.
@MUnitedEs@Utdtruthful Gorditos FIFA, séquense las lágrimas por no haber pagado 100 mm por un jugador de una buena temporada en un equipo que descendió.