Esta persona sufrió un grave accidente. Por suerte, llevaba puesto un Apple Watch, que monitoriza constantemente funciones vitales como la presión arterial, el pulso e incluso las caídas.
El reloj activó automáticamente una llamada de emergencia para rescatar a su dueño, localizando su posición en un mapa y enviando un mensaje de alerta a su hijo: "Tu padre ha tenido un accidente: he llamado a una ambulancia y a ti también, porque estás en su lista de emergencias".
Cuando el hijo llegó al lugar, descubrió que la ambulancia ya había trasladado a su padre a urgencias gracias a la llamada automática y que había sido rescatado. Este es un gran ejemplo de cómo la tecnología puede ser una bendición, no una maldición.
Todo depende de cómo lo usen los humanos...
Hay personas que si les pides responsabilidad afectiva salen corriendo, porque madurar es incómodo. Van a preferir alejarse antes que enfrentarse a sí mismos, y está bien. La mayor lección es entender que no tienes que cargar con los procesos que alguien más se niega a enfrentar.