Merecía más. Jugó para más. Mejoró a la selección cada que entró. Generó algo en todos los partidos que disputó. Y hoy abrió la tanda de penales con una personalidad tremenda. Si hoy vimos el último partido mundialista de Juan Fernando Quintero en Copas del Mundo, tiene que saber que el planeta entero disfrutó muchísimo de sus funciones. La zurda divina de Colombia. Un distinto que, sin importar su momento a nivel clubes, siempre supo representar a su país. HONOR AL CEREBRITO COLOMBIANO.