Lo que hicieron con los chicos de Newell’s es una vergüenza. Pasaron de una foto de fair play a ser víctimas de una campaña de aprietes, sanciones y amenazas a ellos y a sus familias.
¿El presidente del club actuó por decisión propia o lo apretó la barra?
Habilitamos la línea 134 para que las familias denuncien. Vamos a ir a fondo: los violentos no van a entrar a las canchas. Derecho de admisión para todos.