Amo a mi país y siempre llevaré mi bandera y mis raíces conmigo, a donde quiera que vaya. Cada vez que un cubano logra algo grande, me llena de orgullo, porque nos recuerda el talento que tenemos y todo lo que somos capaces de lograr. Por eso me cuesta entender por qué a algunos les resulta tan difícil alegrarse por los logros de otros cubanos