@LauraCVargas96 Vaya con ése manto a misa y verá que la beatifican. Es razonable, no lo viviste, y por éso hablas lo que has leído, escuchado o peor a un te enseñaron. No sé pide que cambien la historia, sólo que la narren sin sesgos ni matices.
EL HEREDERO DE LAS FARC busca eliminar a todo opositor con el respaldo criminal de las FARC y el poder del gobierno. No les bastó con asesinar a @MiguelUribeT , o encarcelar a @AlvaroUribeVel . Lawfare y gatillo para todo el que se oponga. Así opera el narcosocialismo.
1/2 Miguel Uribe
Sacrificaron el árbol fresco del Jardín de la Democracia.
Dispusieron de la vida de un gran patriota, de quien dedicó su juventud a amar a Colombia. Martirizaron su familia. Eliminaron al gran esposo, al gran padre, al gran hermano, al gran hijo.
Nos quitaron al joven estudioso, de carácter firme, de crítica argumentativa, de proposición soportada en razones.
Nosotros no decimos quién tiene derecho a vivir. Nosotros reclamamos la protección de la
vida de todos los colombianos.
A las Fuerzas Armadas pedimos protección para todos los colombianos y también para los nuestros.
Confrontar al crimen no necesita un acuerdo nacional. Basta con la Constitución, que fue fruto de un gran acuerdo nacional.
Creemos en la razón, en su exposición, pero no en la sinrazón de la violencia, ni en las arengas que la estimulan, que con rabia todo lo inculpan al pasado y siembran y atizan resentimiento con la narrativa que distorsiona la historia o inventan lo que no sucedió.
Necesitamos que los órganos de inteligencia de países amigos como los Estados Unidos, el Reino Unido e Israel ayuden a la inteligencia militar y policiva, a los jueces y fiscales a esclarecer este magnicidio.
Esclarecer la autoría intelectual de este crimen es una necesidad que no nos devolverá a Miguel, pero ayudará a aterrar al delincuente.
Este magnicidio no puede quedar simplemente con los autores materiales, como hasta ahora se ha pretendido que quede el magnicidio del Dr. Álvaro Gómez Hurtado.
Asesinaron a Miguel, que ejercía la oposición crítica y razonada, con la instigación de la venganza inducida por el Presidente de la República, que encontró como muletilla acusar de asesino y torturador al exPresidente Turbay, abuelo de nuestro mártir. En su señalamiento rabioso el Presidente de la
República quiso ignorar la contribución que al proceso de paz con el M19 dieron el exPresidente Turbay y Diana, la madre de Miguel, asesinada por el narcoterrorismo.
En la historia del magnicidio de nuestra Patria ha habido odios políticos y acciones criminales, pero estamos ante el caso excepcional del discurso presidencial, instigador.
La instigación presidencial ha resonado en los oídos de los terroristas que responden con la advertencia de que continuará la desaparición de la oposición.
El mundo debe saber que es inaceptable la tesis socorrida del régimen de recordar el genocidio contra la Unión Patriótica para tapar este magnicidio y los desafíos amenazantes sobre la oposición.
Ningún presidente de Colombia fue instigador contra la Unión Patriótica. Durante mi ejercicio presidencial, los dirigentes de la oposición, como los entonces senadores Gustavo Petro y Piedad Córdoba, tuvieron las mismas garantías de seguridad que mis más cercanos colaboradores. Ninguno fue asesinado.
Recuerdo que por
informes de posibles amenazas al entonces congresista Petro,
Luis Carlos
Restrepo, Comisionado de Paz, advirtió a los paramilitares sobre el peso de la autoridad del Gobierno.
Me obligo a recordar, ante el argumento engañoso de la instigación del Presidente de la República, que durante mi desempeño como Gobernador de Antioquia fueron eficazmente protegidos los diputados de la Unión Patriótica.
El mundo debe saber que Miguel era un ejemplo de oposición democrática leal. Él, como nuestro partido y las fuerzas democráticas de Colombia, nunca apeló a la combinación de las formas de lucha, a diferencia de algunos miembros de la Unión Patriótica que promovían el secuestro, participaban de órdenes de asesinato pero se sentían con derecho a imponerse sobre la democracia. Sus epígonos actuales son permisivos, incluso promotores de la droga y de otras fuentes de financiación del crimen, que Miguel combatió con ejemplar valor civil.