En Argentina, el porcentaje de personas que considera la homosexualidad como "moralmente inaceptable" está entre los más bajos del mundo, y es más parecido a un país desarrollado promedio que a uno en vías de desarrollo. También es de los más bajos de Latam (junto Uruguay, que no aparece en el gráfico).
Beltrán Briones, nuevo fetiche de abuelas y jóvenes aspiracionales, intenta vendernos el sueño de una ciudad blanca y vidriada, lejos de las villas miseria y su vulgo. La utopía nunca estuvo tan cerca, estamos a sólo un monoambiente de distancia y él puede ayudarnos a conseguirlo.
Es momento de abandonar nuestra identidad parisina y escoltar a Jay-Pee-Morgan-and-Chase hasta la tierra prometida. La gente como uno, nos hace saber, comenzó un éxodo ineludible hacia los barrios de Núñez y Urquiza, donde, casualmente, se encuentran los departamentos que vende.
La cadencia vocal suave y el slang financiero edulcoran la promesa, ambos devienen en valor agregado para los incautos: el departamento es un producto que se compra cash, su precio de venta un ticket, y sin amenities, no hay paraíso. Beltrán tiene un barrio bullish para vos.
El producto puede estar en Bogotá, Ciudad de México o San Pablo, da igual. El hogar convertido en un commodity latinoamericano: el mismo departamento, con las mismas terminaciones, repetido en cualquier ciudad tercermundista donde las normas laxas lo permitan y su rentabilidad lo justifique.
Esta cuestión es más profunda de lo que aparenta y no empieza ni termina con el influencer de turno. Junto con el gobierno, quienes construyen las ciudades en las que vivimos son responsables por su belleza, durabilidad, e identidad. Es decir, todos los elementos que hacen a una ciudad original, perenne, y verdaderamente atractiva.
Si las voces amplificadas promueven una ideología puramente comercial y trasladan esa cultura a sus creaciones, el trazo urbano no va a ser más que un showroom de dudosa calidad edilicia. Podrá ser trendy o instagrameable, pero también repetido y ajeno. Buenos Aires, de Europa a Made in China.
Argentina no enfrenta una crisis habitacional severa como la de otras capitales. La situación, aunque imperfecta, es razonable. Justamente por eso, sería deseable que los incentivos no se enfoquen solo en construir en sí, sino también para reconstruir Buenos Aires. En lugar de pagar plusvalías e impuestos al Gobierno porteño, los desarrolladores podrían aportar restaurando fachadas de edificios o mejorando el casco histórico. Urbanismo con retórica no solo financiera, sino también cultural y patrimonial.
En el fondo, no se trata de Beltrán Briones, quien es un reflejo de todos nosotros y de la ciudad que estamos creando. Hablamos del proyecto de Argentina que gustaría tener. Una burguesía pujante que logre maridar capital y búsqueda de lo distintivo, que no huya a Miami y que elija activamente construir poder en Argentina, con responsabilidad de clase.
Llevar al paroxismo el sueño de la ciudad vidriada de habitantes blancos solo va a convertir Buenos Aires en un gran country-club sin jardines. Balcones de blindex con las mejores vistas a un mar de edificios irrepetibles, tomados por villeros; y supuestos ricos apretados en cajas de zapatos coloridas, hechas con materiales de serie B y tiras LED como adorno. Beltrán todavía puede elegir liderar algo mejor. Ojalá quiera.
El Galicia vio una manera concreta de avanzar con más dolarizacion: los reintegros por descuentos (tipo 25% off en cafeterías o lo que sea) te los cambian a dólares automáticamente y te los depositan en tu caja de ahorros. Ya lo probé, funciona bien.
@TitonEvermon El nacionalismo reaccionario es una familia existente de las derechas en la historia argentina, no una definición ideológica, moral, filosófica ni teórica del nacionalismo.
Dos familias de derecha: nacionalismo reaccionario (corporativista, autoritario, dirigista y localista, Villaruel, Moreno) y liberalismo conservador (libre mercadista, republicanista, elitista, globalista, Macri). Milei unía a los dos familias viniendo del libertarianismo y ahora parece jugarse por la segunda. Es un error político: la época es nacional y conservadora.
Insólita descalificación de Villarruel por parte de Milei bajo el cargo de ser "nacionalista católica". Pero qué lógica tiene? La puso de Vicepresidenta de la Nación Argentina!
¿Se puede hacer una sociedad de clase media en este contexto del país del mundo?
- La trampa de los ingresos medios
- Vivir con lo nuestro vs Economía de Enclave vs Consenso Desarollista
- El fin del empleo y del obrero industrial asalariado
- El trabajo dignifica vs Ingreso Básico Universal
Escuchen tercer epidosio de Las estampillas son buenas.
https://t.co/Qw3TK3gliK
Me cuesta entender por qué votar al Pro en estas elecciones. El pro era gestión, pro mercado y pro República. Jorge terminó con lo primero, para pro mercado mejor LLA y lo de República quedó atrás con el apoyo a todo lo que hizo Milei. El pro no tiene más sentido.