Querer a alguien, necesitar algo de ese alguien y, aun así, soportar que el otro tenga un deseo distinto y pueda separarse. Necesitar al otro sin hacer de esa necesidad una deuda.
Qué sensación de inutilidad tan brava. En serio qué gonorrea seguir trabajando como si no acabara de pasar una hijueputa tragedia en mi país, como si nada.