La crisis del Derecho Administrativo
El Derecho Administrativo de este tiempo, más si lo contemplamos desde la estrepitosa crisis de la versión estática del Estado de Bienestar en un mundo en pospandemia, debe replantear muchas de sus categorías y conceptos deudores de una legalidad administrativa anclada en el siglo XIX, hoy superada por la misma definición del Estado como social y democrático d Derecho.
El punto de partida debe situarse en la la primacía de la Constitución y de la forma de Estado en ella alumbrada, reflexión que ha de trascender y reinterpretar el conjunto de un sistema pensado y diseñado para otro tiempo. Sencillamente, hoy la clave es la dignidad del ser humano, que es raíz y centro del Estado, y desde ahí, a partir de esta sólida base, deberemos acercarnos a estudiar y analizar todas y cada una de las categorías que conforman el Derecho Administrativo. Desde las fuentes, el reglamento, el acto administrativo, los reglamentos, la actividad de limitación, de servicio público o de fomento, la potestad sancionadora, los bienes públicos y, por supuesto las diferentes expresiones sectoriales de la actividad administrativa.
En efecto, La crisis actual del Derecho Administrativo, atravesada por variadas y complejas causas, demanda en este tiempo de profunda crisi su reinvención a partir de la cláusula del Estado social y democrático de Derecho anclada en la dignidad humana.
La ausencia de respuestas satisfactorias a los problemas colectivos de nuestro tiempo reclama del Derecho Administrativo una reflexión honda y radical, un test en profundidad de sus contradicciones y aporías, un alto en el camino y una reconstrucción de sus fundamentos, una nueva estructura y nuevos desarrollos. Precisamos una nueva metodología, más inductiva, en alianza estratégica con otras Ciencias Sociales, más apegada a la real realidad. Necesitamos categorías e instituciones a través de las cuales discurran los valores constitucionales con la finalidad de la protección, defensa y promoción de los derechos fundamentales, individuales y sociales, del ser humano.
El Derecho Administrativo, como es sabido y como comprobamos en esta época, no ha conseguido ser un Ordenamiento para la defensa, protección y promoción de los derechos fundamentales de la persona que dimanan de la dignidad del ser humano. Los datos de la real realidad lo acreditan fehacientemente. La desigualdad y la pobreza continúan creciendo ante la impotencia de un Derecho concebido desde la prerrogativa y el privilegio de la Administración pública falto de reflejos para ofrecer soluciones efectivas. No han permeado suficientemente los valores y parámetros constitucionales en su seno a causa de resistencias de todo orden que hoy deben superarse a partir del impulso y la potencia de la dignidad humana proyectada sobre las categorías e instituciones del Derecho Administrativo.
Por eso, el Derecho Administrativo debe encontrar sus señas de identidad y no perder de vista la misión y tarea que el es propia: Ordenamiento de protección, defensa y promoción de los derechos fundamentales.
Jaime Rodríguez-Arana
@jrodriguezarana
Los profesores de Derecho y los congresos de Derecho tienen algo en común: los buenos (pocos) estimulan vocaciones, los malos (bastantes) espantan a estudiantes y profesionales y marchitan el interés por lo jurídico.
Es sabido y está bien demostrado que en los congresos de Sílex nadie se aburre ni pierde su vocación de jurista. Y no es casual, se debe a que no son desfiles de estrellas mortecinas, sino reunión de profesores entusiastas con estudiantes y profesionales entusiasmados.
Hacemos el tercero en CDMX del 20 al 22 de marzo.
No es para perdérselo. Nos divertiremos.
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