Me hablaron de Dios desde niña, pero realmente lo conocí en mis procesos, en mi ansiedad, en mi soledad, en los momentos donde sentía que no podía más, ahí estaba Él.
acepten siempre ese café o la salida de amigos, pueden ser el respiro de alguien que solo necesita hablar para sentirse más aliviado, la vida es corta y a veces somos egoístas. Regalen tiempo a la gente que quieren.
Hay personas que nunca van a saber cuánto las quise, cuánto las extrañé, las lloré, las soñé, las necesité, las esperé y cuánto amor y vida me costó dejarlas ir.
Si me van a llamar egoísta por solamente pensar en mí y en mí bienestar después de haber pasado malas experiencias poniendo a otros primero, sí, soy egoísta.