—No le resultaba extraño que el contrario no fuera de fiesta, era un humano curioso pero suponía que los cazadores quemaban adrenalina de otra forma.—
Claro, tengo curiosidad por probar helado de pistacho.
—Miro al perro --
—Nego con la cabeza ante aquello.—
La verdad es que no me gustan las fiestas, son aburridas... Los humanos no sabéis divertiros.
—Claro que las fiestas a las que asistía el vampiro eran protocolarias.—
Prefiero leer o --