Cada vez iré sintiendo menos , y recordando más, pero que es el recuerdo si no el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y dias y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso.
Le gustaba explicar el amor con la mirada. Así nunca mentía a nadie, ni nadie le iba a reclamar nada. A mirada limpia decía todo lo que sentía y cuando lo sentía, sin dejarse nada dentro. En ella guardaba sus tesoros, sus secretos sus tristezas y todo su amor…
Me gustan las personas que juegan con el silencio sin hacer daño. Las que saben qué viene tras una sonrisa. Y las que te miran a los labios porque no existe una palabra que explique mejor el deseo. Las que saben cuando unos ojos piden que los escuches. Y las de color ternura...
Un día la pintaba de amor, otro de deseo. Un día la pintaba de silencio y otro no la podía pintar porque no dejaba de sonreír. Un día la pintaba de azul y otro se negaba a pintarla de gris. Y la pintaba, siempre, y cada día al susurro de un “te quiero”…