"¡Si no puedo ver el brillo de tu rostro o escuchar tu dulce voz, oh Dios mío, puedo vivir de tu gracia, puedo descansar en tu Sagrado Corazón!" - Santa Teresa de Lisieux
La Fiesta de su Inmaculado Corazón nos remite de manera directa y misteriosa al Sagrado Corazón de Jesús. Y es que en María todo nos dirige a su Hijo. Los Corazones de Jesús y María están maravillosamente unidos en el tiempo y la eternidad...
Patrona de los Padres Redentoristas y de Haití.
El icono original está en el altar mayor de la Iglesia de San Alfonso, muy cerca de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma.