Enamórate de quien sea capaz de tener conversaciones difíciles, de aceptar sus errores, pedir disculpas, defender sus ideas, comprender tu punto de vista, proponer soluciones, buscar acuerdos y construir una relación con verdadero valor.
Hubo actos tuyos que atravesaron mi alma, y aún así, elegí perdonarte. Un perdón tan inmenso que dudo que tú fueras capaz de ofrecer. Y todo pasó desapercibido para ti.
Libero el peso de las decisiones que tomé desde la ignorancia de mi propio valor. Me perdono por haber permitido lo que nunca debí tolerar, cuando aún no sabía amarme.