Contesta ni bien está junto a Charlie. En búsqueda dentro de su bolsillo, saca una luciérnaga de metal que no está encendida todavía.
❝ Son para misiones algo oscuras, se supone que te siguen, pero todavía se sobrecalientan y explotan. ❞
Todavía el prototipo de "bicho bolita" sigue girando en el pasillo. Aunque Felix sabe que lo mejor sería guardarlo antes que alguien lo pise y salga volando, también cree que sería de muy mala educación irse cuando Charlie le invita tan gentilmente.
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El varón sigue siendo tímido, eso le imposibilita mirar a la chica directamente. Por lo que solo deja su caja atrás y lleva consigo su cuaderno así como su bolso con el parlante que le permite comunicarse.
❝ Estaba yendo a probar algo al jardín. ❞
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Al final, no sabe si saludar, cómo saludar, si debería, si no. Así que agacha la cabeza en una reverencia que debería contar como saludo y mira la caja antes de dejarla a sus pies. Teclea en su antebrazo, dejando que los parlantes hagan su trabajo.
❝ Buenas noches, Charlie. ❞
A pesar de ser una persona que se encuentra en el silencio la mayor parte del día, Felix es un poco e irónicamente, ruidoso. Al caminar escaleras abajo, lleva una caja con él y en cada paso, sus invenciones chocan y funcionan como el collar de los felinos.
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Avisan que está ahí.
Ni bien llega al último escalón, uno de los insectos metálicos cae y decide irse caminando por el pasillo. Por supuesto, Felix lo sigue de cerca. Es en ello que cruza miradas con Charlie y permanece quieto, como si no debería estar allí.
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Felix aprieta sus labios en una línea, él obviamente también tenía miedo. Lamentablemente, no tenía a su mejor amiga cerca para excusarse y arrastrarla, así que tragó en seco otra vez.
❝ Podemos ir a una atracción menos… alta, Tai. ❞
En realidad, no sabía si Cymbeline también quería participar, pero ya había hablado e invitado de forma inconsciente. Felix, aún un poco inseguro, tampoco es que quisiera subirse solo.
❝ Bah, si están bien con eso. ❞
Y tragó en seco.
El inventor saludó a Taissa con una sonrisa y un gesto tímido de su cabeza agachándose. Decidió por el bien de su nerviosismo, natural en Felix, quedarse mirando lo alto de la atracción.
❝ Queremos subir a la rueda de la fortuna ¿vienes? ❞
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Quizás haya sido que se acostumbró a ser sobresaltado, que esta vez el susto se manifestó con una parálisis temporal de todo el cuerpo. Ni bien identificó que era Cymbeline y suspiró de calma, tipeó en el teclado.
❝ Estoy curioso de cómo se ve desde arriba, creo que sí. ❞
No hay que ser ningún genio del lenguaje corporal para darse cuenta que Felician está incómodo. No está dentro del festival, técnicamente, pero aún así.
Se encuentra junto a la rueda de la fortuna, con las manos dentro de los bolsillos y la mirada en lo alto.
Subir o no subir.
Es todo lo que dijo con la computadora al tomar uno de los premios menores: un llavero de tigre. No era de sus animales favoritos, pero seguía siendo algo que ganó, así que estará distraído unos largos minutos apreciándolo.
Estaba atento al resultado de Narella. Era un simple juego de feria, pero estuvo estudiando arduamente cuáles patos podrían contener algo interesante y cuáles no. La presión del agua, del oleaje, era como si tuviera un filtro matemático en los lentes.
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El tema es que no contaba con que otro se interpusiera, porque apenas podía darles con el chorro de agua. Al salir flotando uno de la línea, ya sabía que había empatado con Narella, el trabajador ni tuvo que decirlo.
❝ Je. ❞
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Le avisa, antes de tomar una de las mandarinas y agradecerle a Narella por haberlas traído con una reverencia leve.
Al tener las manos ocupadas, no puede tipear, pero señala con la cabeza el juego de los patos. Por si quiere unirse.
La sonrisa que había dedicado a Ella en camino hacia el juego de los patos, ahora la da en dirección de Taissa. Saca una de las manos de los bolsillos para saludarla, dado que estaba por tipear otra cosa.
❝Claro, pero mira que hemos apostado ronda de helados al perdedor.❞
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