Cuando elijas un compañero de vida, piensa más allá del romance. Piensa en las conversaciones del desayuno, los momentos tranquilos después de un largo día, la forma en que manejan el estrés, el dinero, los errores y el crecimiento. Mira más allá de la química, mira el carácter.
La gratitud cambia la química cerebral, incrementa la serotonina y la dopamina, mejora el sueño y reduce la depresión. Y lo mejor de todo, es que mejora la perspectiva para observar la vida.