La reciprocidad no es algo que solo se encuentra por suerte, sino porque también lo decides. Y el primer paso es renunciar a invertir tiempo en vínculos que quieres pero donde no están dispuestos a devolverte lo mismo que tú das ni en cantidad ni en calidad. Es tomar la decisión día a día de permanecer donde también te eligen a ti, con hechos, y aunque duela. Y no es fácil, pero te salva