De joven siempre me impactó el paso del tiempo. Friends me gustaba porque tenía muchos episodios, eran infinitos. Prendía la tele y ahí estaban. Era ver a seis pibes vivir la vida. A veces con risas, a veces con lágrimas. A veces con éxitos, a veces con fracasos. A veces metiendo la pata y otra veces perdonando.
La belleza de Friends era que simplemente estaban viviendo.