— el cosmo, con toda esta buena suerte, el universo nos desea juntos. ¿No crees? Aunque te costara al principio fijarte en mí, siempre estuve enamorada de ti y por mentira que pareciera, nunca pensé en nadie más… solo deseaba estar a tu lado, Kin-chan. Por siempre.’
‘De casi toda la vida.’ Añadió con una sonrisa en sus comisuras, la cual no borró mientras la guiaba hasta la azotea. Las manos entrelazadas en todo momento.
Observó que las luces titilaban pero eso no le importaba, porque ya sabía que no escatimaba en gastos, puede —
Sí que me conoces bien.
-Entrelazó sus dedos con los de su novia, ejerciendo una suave presión.-
¿Y apostar no tiene su encanto?
-Dejó escapar una carcajada antes de depositar un beso sobre sus nudillos, guiándola hacia donde los esperaba la sorpresa.-
Sabes que no soy el (+)
— tramando y no sería ella quien acelerara la situación. Él también debía calmarse y por ese motivo llevó sus palmas a las mejillas ajenas.
Deslizó las yemas en tiernas caricias por su barbilla, justo por donde a él más le gustaba. ‘Las estrellas siempre nos han acompañado y —
(+) su novia.-
Quería bajarte algunas estrellas del cielo, pero la mayoría no quiso cooperar. También quería que vieras la ciudad.
-Se tomó un momento, reuniendo valor.-
Y decirte que siempre serás mi estrella más brillante.
-Tomó entonces sus manos y dejó varios besos (+)
— mucho morbo oírle así entre esas cuatro paredes. ‘Apuéstate conmigo a que no puedes soportar más preliminares sin empalmarte… oh, ya es un poco tarde.’
‘Me lo pondría ahora mismo si lo compraras.’ Añadió después de deslizar por sus labios el hielo, terminando por besarlo y compartirle un helado pero candente beso.
Debió haber cogido algunos más de la nevera, ya se le estaba derritiendo entre los dedos. Jugó un poco más —
La de veces que te he imaginado con un traje de enfermera.
-Sus manos se deslizaron por las piernas de Kirara hasta acabar rodeándola con sus brazos; la quería cerquita. Un suspiro escapó de sus labios al sentir el hielo recorriendo su cuello, un escalofrío que lo estremeció.-
— porque al tener las yemas frías, podía contrarrestar con la temperatura que se estaba aumentando bajo los pantalones ajenos.
‘¿Esto te lo hizo alguna de tus exs?’ Susurró tras meter la mano y tocarle directamente, todo por conseguir un directo jadeo o gemido. Le causaba —
Tomó la mano ajena con curiosidad. Seguro que le tenía algo romántico preparado.
‘¿Puedes todos los días ser así de intrigante y lleno de sorpresas? Aparte de solo apostar y jugar.’