Mantener nuestra vida discreta provoca que algunas personas asuman incorrectamente cualquier versión de nosotros. Ser transparente es exponerse. No todo hay que contarlo. No todo hay que publicarlo. Elegir la privacidad nos protege la vida y nos da paz.
No sé qué me depara el futuro pero oialá termine viviendo con una sola compañía, en nuestra casita llena de amor; comunicación, salidas, viajes, cenas juntos. Ojalá termine mi vida compartiendo un espacio con una persona que también quiera terminar la suya a mi lado.