“Con la mano en el corazón, estoy rezando para poder salir de esto con vida.” Imagínate lo rota que debes estar para que lo último que te quede sea rezar, ella hablo por muchas
La parte más difícil de que ya no esté Kenya no fue verla morir. Al final fueron dos minutos, aunque fueron los dos minutos más largos de mi vida. Lo más difícil ha sido después. Creer que ella está ahí pero ver su cama vacía, el tazón de su comida intacto y un vacío en mi pecho.