Miedo
"El verdadero poder es, ni tan siquiera quiero utilizar la palabra, el miedo".
El candidato presidencial Donald J. Trump, en una entrevista con Bob Woodward y Robert Costa el 31 de marzo de 2016, en el Old Post Office Pavilion, Hotel Trump International, Washington , D.C.
La izquierda latinoamericana absolutamente anonadada, desconcertada, por lo sucedido en Venezuela, acaba de descubrir que la destrucción de los organismos multilaterales, a la que se abocó en las últimas décadas, a través de la infiltración alevosa de sus funcionarios, le factura una cuenta que nunca esperó.
En gran medida, Estados Unidos financió a dichos organismos, mientras el funcionamiento y las decisiones favorecían a los sectores de la izquierda "progresista" en todo el mundo.
La tan mentada "neutralidad", cada día más lejana, era utilizada como una burla a los Estados Unidos por las izquierdas "woke", mientras los norteamericanos pagaban la cuenta de los gastos y los caprichos europeos.
La invasión de Rusia a Ucrania en 2022 y el triunfo de Donald Trump en noviembre de 2023, abrieron el camino para un mundo nuevo. Las izquierdas latinoamericanas y Europa pensaron que podrían seguir indefinidamente en el mismo juego.
Venezuela, Cuba y Nicaragüa, se alinearon y apoyaron a Rusia en la invasión a Ucrania.
Brasil y México fueron ambiguos: se pronunciaron por el cese de hostilidades pero evitaron sanciones a Moscú y mantuvieron sus relaciones comerciales.
La invasión rusa provocó un cruce de caminos en las relaciones globales y una crisis de dimensiones a nivel humanitario, geopolítico, económico y comercial en todo el mundo.
Sólo retórica
Ahora, China, que ha obtenido las mayores ventajas económicas con el conflicto Rusia - Ucrania y ha sido el principal respaldo de Putin, condenó lo que calificó como "agresión armada" de los Estados Unidos a Venezuela y denunció una violación flagrante del derecho internacional y de la soberanía venezolana. Algo que no hizo con la agresión rusa.
China es el principal comprador del petróleo venezolano.
Por otra parte, el conflicto de los chinos con Taiwán, sus intenciones de recuperar la isla y sus amenazas de ocupación, hacen que observe con suma atención la intervención norteamericana en el país sojuzgado por el chavismo desde hace 26 años.
Desde que los chavistas alcanzaron el poder, China ha sido el mayor financista de Venezuela. Se estima que desde el año 2000 le ha prestado por valor de unos 100.000 millones de dólares, con el sistema de "petróleo por deuda".
Actualmente, la deuda rondaría los 15.000 millones de dólares, de acuerdo a las estimaciones de operadores financieros, pero tras los sucesos de los últimos días el gobierno chino ha pedido un informe urgente a sus bancos para evaluar el riesgo de impago o desconocimiento de dicha deuda.
La historia
La intervención desembozada de la Unión Soviética y Cuba desde la década del 60 y hasta nuestros días, jamás motivó una condena o rechazo de las izquierdas latinoamericanas por la afectación a la soberanía de nuestros países.
El respaldo económico, logístico y en entrenamiento a las guerrillas en Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Brasil y otros, en los 60 y 70 del siglo pasado, que desembocó en dictaduras militares, nunca determinó ninguna queja o arrepentimiento de las izquierdas.
La dictadura cruel e inhumana de Maduro en Venezuela desvinculó a ese país de tratados y organismos internacionales de derechos humanos.
Por ejemplo, Maduro decretó el cese total de operaciones de la oficina de la ONU en Caracas, al expulsar a sus funcionarios en febrero de 2024 y ordenar la suspensión de las actividades de dicha oficina.
Asimismo, el gobierno venezolano se desvinculó del sistema interamericano, denunciando el tratado en 2012, para evitar la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
También ha rechazado los informes y mandatos internacionales de la ONU. El 17 de diciembre de 2025, el gobierno califico de "repleto de falacias" al informe presentado por el organismo sobre la situación de los derechos humanos en el país.
Cuando distintos analistas y la gran mayoría de la prensa internacional hablan de que Estados Unidos se quiere "robar" el petróleo de Venezuela, olvidan que durante su mandato, Hugo Chávez, llevó a cabo un proceso masivo de nacionalización y expropiación que afectó directamente, entre otros, a las propiedades y concesiones de las principales empresas petroleras estadounidenses en Venezuela.
Los expertos internacionales han quedado descolocados ante la velocidad y la contundencia de los hechos: "sin fuerza militar no existe la soberanía", dicen algunas fuentes, mientras el presidente Donald Trump ha enviado mensajes potentes y asustantes a Cuba, Colombia y México, en las últimas horas.
"Está a punto de caer", dijo Trump en referencia a Cuba.
"Debería cuidarse el trasero", le anuncio al presidente colombiano Petro, a quien califico como "un hombre enfermo" y acusó de tener "fábricas de cocaína" para enviar a los Estados Unidos.
"Tienen que poder orden" le advirtió a la presidente mexicana Claudia Sheinbaum, en relación a los carteles de la droga y el flujo migratorio.
Entretanto, en Brasil, el gobierno de Lula Da Silva ha quedado en una situación incómoda, su diplomacia, otrora fuerte y respetada, e históricamente centrada en la mediación y el respeto a la soberanía, enfrenta un escenario de alta tensión y un relativo aislamiento, en su propio continente.
Los gobiernos de izquierda de Brasil, Colombia, España, Chile, México y Uruguay emitieron un comunicado previsible e indolente, con el que, a juicio de observadores internacionales, demuestran "su hipocresía, la caída de su relato en América Latina y el miedo al futuro", porque ya "nada será igual" en materia de relaciones internacionales.
En el comunicado exigen respeto a la Carta de las Naciones Unidas, piden diálogo y ahora se preocupan por los recursos naturales y estratégicos de Venezuela que estaban siendo saqueados desde hace años por Cuba, Irán, Rusia y China,
Los gobiernos de Brasil, Colombia, España, Chile, México y Uruguay, no emitieron ni una palabra sobre la crueldad de la dictadura asesina, corrupta, vinculada al narcotráfico y violadora de los derechos humanos en Venezuela, que somete a su pueblo desde hace 26 años.
Ni una palabra sobre los 8 millones de venezolanos que, desesperados, abandonaron su país, perseguidos por sus ideas y por el hambre.
Ni una palabra sobre los miles de presos políticos, los torturados, los muertos en Venezuela, lo que son tan afectos a nombrar esas izquierdas latinoamericanas y también la española, cuando se trata de lo sucedido hace más de cincuenta años en las dictaduras militares de sus países.
Hace algunas horas, la Secretaría de Estado norteamericana encabezada por Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y factor fundamental en la nueva actitud de los Estados Unidos en América Latina, posteó en sus redes una foto del presidente Donald Trump con la leyenda:"Este es nuestro hemisferio".
Al respecto, el secretario de Estado advirtió, ademas, que no permitirán que Occidente se convierta en una base de operaciones para sus enemigos.
Foto del presidente brasileño Lula Da Silva, con quien Uruguay está alineado internacionalmente a partir de la "doctrina Mujica".
Coherencia ayer, hoy y mañana.
Maduro es un dictador. Lo dije en todos lados. No dudé en hablar frente a él y sus “aliados”. Incluso fui criticado por no invitar dictadores a nuestra asunción
Falla la comunidad internacional. Fallan los resortes para proteger los derechos humanos.
Hoy puede amanecer la libertad en Venezuela. Puede.
No justifico la intervención armada. La pregunta es: hasta cuándo iba a seguir esta dictadura? Hasta cuándo un pueblo oprimido, perseguido, encarcelado?
Hasta cuando tantos iban a callar o mirar para el costado?
Asi se forman las nuevas generaciones de nuestros profesores en el IPA.
Todas las noches música tocando hits y con la bandera HIT del momento.
No esperes una bandera uruguaya, el
presupuesto que piden es para comprar la banderita del momento.
#AgarrenUnLibroLPM#ApocalipsisNow
El #เขมจิราต้องรอดseries fanatismo no se construye con ideas, sino con emociones.
Cuando una creencia deja de ser una opinión y se convierte en parte de la identidad, cualquier cuestionamiento se vive como una amenaza personal.
Por eso, discutir con un fanático no es debatir argumentos: es desafiar un sistema de supervivencia psicológica. Va 🧶
Muchos de los que denunciaban “genocidio” no celebran el cese al fuego porque su posición no era realmente humanitaria, sino política.
El discurso se organizó en torno a un eje ideológico (colonialismo, imperialismo, lucha antioccidental) es claro que no al sufrimiento humano concreto.
Cuando el conflicto deja de servir a esa narrativa, pierde valor simbólico dentro del grupo, y entonces aparece el silencio o la indiferencia, y da visibilidad al verdadero interés
Desde la psicología de masas, eso se llama disonancia cognitiva colectiva: aceptar la paz implicaría reconocer que el relato anterior estaba sesgado o exagerado, y el grupo evita ese conflicto interno.
Jordan Peterson afirma que en universidades y organismos públicos hay una creciente intolerancia hacia el debate genuino.
Esto genera miedo en estudiantes, docentes y ciudadanos, que prefieren callar antes que ser castigados socialmente. 🧶 ya que es lo que estamos viendo que sucede acá
El Día Mundial de la Salud Mental se celebra el 10 de octubre de cada año, con el objetivo de crear conciencia sobre los problemas de salud mental en todo el mundo y movilizar esfuerzos en apoyo de la salud mental.
Todos juntos por esta causa !!!!!!!!!!!!!!
#SePuedeSeDebe
Llamar a todo esto empatía es una simplificación cultural. Útil como metáfora, pero sin sustento científico como constructo único. En forense y clínica no se mide ‘empatía’, se evalúan funciones concretas y observables.”
Eso es distinto de “ponerse en el lugar del otro”. Lo que culturalmente llamamos empatía en realidad es una mezcla de procesos cognitivos, emocionales y conductuales.