Muchos argumentan que la mayoría de los países que permiten la reelección indefinida de su jefe de Gobierno son “democracias parlamentarias”, y resulta interesante que presenten ese sistema como superior.
El simple hecho de agregarle la palabra “democracia” como adjetivo no lo convierte automáticamente en un sistema más democrático. De hecho, una de sus principales características es que el pueblo no elige directamente a su jefe de Gobierno; llámese Primer Ministro, como en el Reino Unido; Presidente, como en España; o Canciller, como en Alemania. Es el partido político, o la coalición de partidos, quien lo designa.
Ese mismo partido puede removerlo y sustituirlo por otra persona, incluso por alguien que la población apenas conozca o por quien jamás haya votado directamente.
Ese sistema puede funcionar bien o mal. Puede ser sumamente exitoso o no. Ese sería otro debate. Pero, por definición, no es más democrático que la elección directa del jefe de Gobierno por parte del pueblo, entendiendo la democracia en su sentido esencial: el poder del pueblo.
En segundo lugar, algunos alegan que la reelección indefinida viola la Constitución salvadoreña. Sin embargo, la Constitución fue reformada por una supermayoría legislativa, otorgada democráticamente por el pueblo salvadoreño en las urnas.
Además, nuestras elecciones han sido observadas por miles de representantes internacionales. Ningún organismo multilateral, ni un solo país del mundo, ni de izquierda ni de derecha, ha declarado que no hayan sido elecciones libres, transparentes y democráticas.
Al final, cada pueblo elige su propio camino.
Existen países con monarquías hereditarias, y nosotros no tendríamos por qué molestarnos por ello. Son sus países y ese es el sistema que han decidido tener. En otros hay emperadores, príncipes, sultanes, emires, presidentes, primeros ministros, etc.
Y prácticamente todos los países han modificado sus constituciones. En muchos casos, esos cambios ocurrieron mediante guerras, golpes de Estado o procesos violentos; no por medio de una fiesta cívica en las urnas, como lo hicimos los salvadoreños.
Todos tendrán su opinión. Al final, serán los resultados los que determinarán si los salvadoreños elegimos un buen camino y, sobre todo, si elegimos uno mejor que el que llevábamos antes.
Dios los bendiga y ojalá también encuentren su camino.
Los que presentaron a Iván Cepeda durante la campaña como un “democráta” engañaron al país.
Cepeda no es más que un político autoritario, enemigo de la democracia, mal perdedor y que de la mano de Petro quieren violentar la voluntad popular misma para incendiar el país.
Y decían que Iván Cepeda era un señor decente. Ahí lo tienen secundando los delirios antidemocráticos de Petro, negándose a aceptar su derrota. No tiene un pelo de decencia ese sujeto deleznable. Nos salvamos de tener de Presidente a un ser tenebroso.
Yo le recomiendo a los jovenes que quieren "incendiar el pais" y "quemarlo todo" que no arriesguen su libertad, vidas y futuro por un sujeto que se robo mas de 102 billones de pesos
En la Constitución no dice que el Presidente saliente designe a su sucesor, ni que se requiera de su aprobación para validar los resultados electorales.
Petro puede decir misa, pero afirmar que Cepeda es ahora el nuevo Presidente se llama golpismo y autoritarismo.
Debe ser rechazado por toda la sociedad colombiana y por la comunidad internacional.
Mientras persiguen a Uribe con la Fiscal de bolsillo, el señor Petro le entregaba el país al Clan del Golfo con la política de paz total de Iván Cepeda.
Si fuera un gobierno de derecha el que negociara el país con asesinos como los del clan del golfo, la izquierda ya estaría convocando a movilizaciones en distintos puntos del país.
Se convirtieron en lo que juraron destruir: negociar impunidad con los paracos. Silencio absoluto
El presidente Abelardo De La Espriella debe prohibir el uso de banderas alusivas al terrorismo, así como en Europa se prohibió las del nazismo; tenemos que poner de moda rechazar a la guerrillerada.
Con cada minuto q pasa sin q Cepeda y el petrismo en pleno acepten los resultados,el voto por Abelardo cobra más sentido.
Más q un voto por Abelardo,fue un voto para evitr que Colombia siguiera el camino de los regímenes dond solo se respeta la democracia cuando gana la izquierda
Escrutinio:
Abelardo de la Espriella recuperó 401 votos en Bogotá
Iván Cepeda perdió 535 votos en Bogotá.
Lo de Corferias fue solo show y politiquería barata
Es indignante la incoherencia del petrismo. Durante cuatro años no hubo grandes marchas por el desastre del Icetex, la crisis de la salud, la corrupción de la UNGRD o casos como el de Juliana Guerrero.
Ahora quieren salir a las calles por cada anuncio de un gobierno que ni siquiera ha empezado. Están en su derecho, pero su indignación selectiva los deja muy mal parados.
Con razón Cepeda quería eliminar el Consejo Nacional Electoral. Benditas sean las altas cortes y las instituciones independientes. Estuvimos a nada de perderlo todo 🙏🏻