Te costó levantarte, te costó tener ganas, te costó querer y te costó poder, pero ahí vas, todos los días, disimulando, tratando de que nadie se entere de la batalla que hay en tu cabeza.
¿Crees que la viste desnuda sólo porque le quitaste la ropa? Háblame de sus sueños, de lo que le rompe el corazón, de cuántas veces lloró contándote una historia triste de su pasado, o mejor aún, háblame de cómo le brillan los ojos cuando están juntos. No, no la viste desnuda.
no obliguen a nadie a dedicarles tiempo tampoco a responder rápido, ni a cambiar algo que no quieren cambiar porque las acciones tienen más valor cuando se hacen por iniciativa propia, no porque uno tenga que pedir.
Yo solito me aconsejé, me regañé una y mil veces, limpié mis lágrimas yo mismo, yo fui mi propio psicólogo, perdón si actúo como si no me importa, pero cuándo mi mundo se venía abajo no había nadie, solo yo.