@verbalriotshow But we did get racism and reverse racism, DEI lessons, playing into the negative stereotypes and also humiliating Hal Jordan every change they got...
George R.R. Martin es el único escritor que dice lo que muchos pensamos:
“Donde quiera que se mire, hay más guionistas y productores deseosos de tomar grandes historias y ‘hacerlas suyas’. No parece importar si el material original fue escrito por Stan Lee, Charles Dickens, Ursula K. Le Guin, J. R. R. Tolkien, Mark Twain, Raymond Chandler, Jane Austen o… bueno, cualquiera.
No importa cuán importante sea el escritor, no importa cuán bueno sea el libro, siempre parece haber alguien disponible que piensa que puede hacerlo mejor, ansioso por tomar la historia y ‘mejorarla’.
Novecientas noventa y nueve veces de cada mil, lo empeoran.” — George R. R. Martin
Y no podría estar más de acuerdo con él. Se puede recortar, juntar tramas o mover escenas. El medio lo exige. Pero el problema no es ese.
El problema llega cuando cambian el carácter de los personajes, les inventan conflictos que nunca tuvieron o eliminan precisamente aquello que explicaba sus decisiones.
Ahí ya no estás adaptando. Estás contando otra cosa con los mismos nombres.
Adaptar no debería significar cambiar lo que ya estaba bien o arreglar lo que no estaba roto.
George R.R. Martin es el único escritor que dice lo que muchos pensamos:
“Donde quiera que se mire, hay más guionistas y productores deseosos de tomar grandes historias y ‘hacerlas suyas’. No parece importar si el material original fue escrito por Stan Lee, Charles Dickens, Ursula K. Le Guin, J. R. R. Tolkien, Mark Twain, Raymond Chandler, Jane Austen o… bueno, cualquiera.
No importa cuán importante sea el escritor, no importa cuán bueno sea el libro, siempre parece haber alguien disponible que piensa que puede hacerlo mejor, ansioso por tomar la historia y ‘mejorarla’.
Novecientas noventa y nueve veces de cada mil, lo empeoran.” — George R. R. Martin
Y no podría estar más de acuerdo con él. Se puede recortar, juntar tramas o mover escenas. El medio lo exige. Pero el problema no es ese.
El problema llega cuando cambian el carácter de los personajes, les inventan conflictos que nunca tuvieron o eliminan precisamente aquello que explicaba sus decisiones.
Ahí ya no estás adaptando. Estás contando otra cosa con los mismos nombres.
Adaptar no debería significar cambiar lo que ya estaba bien o arreglar lo que no estaba roto.