Yo respeto tu ideología, tus opiniones, tus gustos, tu forma de vida, tus vicios y tus pasiones.
Mi problema comienza cuando intentan imponerme su ideología, sus opiniones, sus gustos, su forma de vida, sus vicios o sus pasiones.
Mis convicciones y mis ideales son míos; los defiendo y no me importa si a ti te gustan o no. No busco la aprobación de nadie. A quien le agrade mi manera de ser, bienvenido; y si no le gusta, ese es su problema.
Yo vivo feliz con lo que tengo, con lo que soy y con cómo lo vivo. Este es mi medio de comunicación: aquí posteo y hablo de lo que me da la gana. Si no te gusta, no me leas, no me escuches. No pretendas venir a imponerle nada a nadie; ya sabes lo que tienes que hacer
Si usted se hace llamar periodista o influencer y se vende como alguien de derecha, cristiano, conservador o liberal en lo político y económico, pero pretende lavarle la cara a Betancourt y a Delcy Rodríguez, entonces no se victimice ni se queje del rechazo que reciba.
Nos quieren a todos como Diputados. Cobrando más, trabajando menos...
Pd. Lo importante de esta propuesta es que no han explicado como es que la van a hacer posible, como será viable y sostenible en el tiempo, sin desestabilizar la inflación y le economía en España.
El problema de tu argumento es que partes de una ficción: en el Estado no existe nada gratis.
La educación, la sanidad, las pensiones, las ayudas y todos los servicios públicos se pagan con los impuestos de quienes trabajan, producen y generan riqueza.
Y siguiendo tu propia lógica, hay una contradicción enorme: si prácticamente todo debe proporcionarlo el Estado, ¿para qué necesitas reclamar mejores salarios? Si el Estado lo va a cubrir todo, alguien tendrá que producir y pagar la factura.
La diferencia es sencilla: la izquierda quiere que el Estado subvencione tu vida; quienes defendemos la libertad queremos que existan derechos y oportunidades para que puedas construirla tú.
Porque la pobreza sí nos hace iguales: todos pasamos necesidades.
El trabajo digno, la propiedad, el emprendimiento y el libre mercado permiten algo muy distinto: progresar según nuestras capacidades, decisiones y esfuerzo.
No quiero que me mantengan. Quiero tener la libertad y las oportunidades para mantenerme yo.
Esa es la diferencia entre vivir de un Estado que te promete “gratis” y defender una sociedad donde puedas ser económicamente libre.
sí, soy zurda, soy tan zurda que creo que tú deberías estudiar gratis, soy tan zurda que creo que el estado debe proporcionarte salud gratis, soy tan zurda que creo que deberías trabajar menos para pasar más tiempo con tu familia, soy tan zurda que me enoja la injusticia,