También sé, muy a mi pesar,
que lo que más le duele a un hombre suele ser la nostalgia,
que no hay nada peor que una buena resaca
luego de haberme embriagado de ti,
de tus besos
y del sabor de tu piel.
Que carezco de la fuerza suficiente
para evitar las noches de insomnio que se adueñan de mí,
como las impiadosas olas del mar
adueñándose de un barco a la deriva.
Yo me he acostumbrado a ti:
a tu sonrisa,
a tu dulce voz que siempre me hace reír,
al tacto de tu piel sobre la mía,
despertando un sentimiento más allá de la amistad
que se encontraba dormido en mi pecho.
Holohola, volví de mi retiro espiritual y seré ignorada por estar muerta tanto tiempo.
En fin, pequeño escrito todo feo que acabo de hacer porque sí.
Yo no doy ni calidad ni cantidad 🗣
Freddy mueve su cabeza unos cuantos centímetros, mirando los ojos de Gustabo, hipnotizado, enamorado.
—Por más que pasen los años, Gustabin, tú y yo siempre estaremos juntos.
Cuando aquel acto profano termina, no se pueden mirar a los ojos; es un suplicio. Los vestigios de candente pasión aún son visibles en sus pieles. Después de unos minutos, están impolutos como si nada hubiera sucedido y se marchan sin decir una palabra.
El pecado se adueña de su cuerpo, desde el yacimiento de sus cabellos hasta la punta de los dedos de sus pies, y jura, jura por Dios que si esto se siente estar en el infierno, crearía la tentación; sería el primer pecador.