mis padres no criaron a ninguna tibia, yo pago, yo resuelvo, lo hago cansada, lo hago con miedo, con el corazón roto, enferma, con dudas.
Pero lo hago y lo seguiré haciendo.
Ser una buena mujer no me ha servido de mucho, pero jamás cambiaré mi nobleza, mi manera de ver la vida, mi lealtad ni mi buen corazon por las malas experiencias.
Entonces fuí y me senté, respiré profundo, esta vez no lloré y me dije: Ya has pasado por aquí, conoces muy bien el camino, estarás bien, eres fuerte y capaz. Solo date tiempo que todo pasa.