"Dogmatismo es preferir el prejuicio al juicio, la legislación al derecho, lo acostumbrado al libre examen.Toda mi obra ha sido combatirlo".(Antonio Escohotado)
Elecciones en Alemania: doble deriva extremista
Que no te engañen los titulares: las elecciones regionales de hoy en Alemania dejaron como ganadores a los partidos más extremistas de derecha e izquierda.
En Berlín triunfó Die Linke (La Izquierda), heredera del partido comunista que gobernó Alemania Oriental.
En Mecklemburgo-Pomerania Occidental ganó la AfD, representante de la derecha radical.
Una polarización que recuerda el final de la República de Weimar, con Francia enfrentando un panorama semejante.
La impavidez de socialdemócratas y democristianos frente el estancamiento, la presión migratoria, el deterioro de los servicios y el aumento del costo de vida, dejó desamparados a sus votantes y los extremistas ocuparon el vacío.
La vieja Europa está a la deriva.
"Llévame bailando hasta tu belleza con un violín en llamas/llévame bailando a través del pánico hasta ponerme a resguardo./Tócame con tu mano desnuda o tócame con tu guante./Llévame bailando hasta el fin del amor."
Leonard Cohen (Montreal, 21.09.1934 - Los Ángeles, 07.11.2016) estaría cumpliendo hoy 92 años, un día después de celebrar Yom Kippur.
Christian Di Candia sin eufemismos: el subsecretario de Vivienda, @chdica, consideró que ayer era un "lindo día para militar" por la "vivienda pública", inspirado en que triunfaría en Berlín el partido neocomunista Die Linke, cuyo lema de campaña era "expropiar a las grandes inmobiliarias".
Se quejan del auge de la extrema derecha pero sueñan con revivir las peores pesadillas de la izquierda,
Son como la iglesia de Piedra Sola: no tienen cura.
No estamos solos. El diario @elespanolcom, que dirige el gran @pedroj_ramirez, lo presenta igual. Como dirían por allí, no va de ideología: va de periodismo.
Vivienda Pública: respuesta al subsecretario de Vivienda, Christina di Candia
Estimado Christian @chdica:
Estuve leyendo la información que me enviaste sobre la intervención estatal en el mercado de la vivienda en Singapur y Viena, pero llegué a la conclusión inversa a la tuya. Entiendo que son dos ejemplos inaplicables en Uruguay.
Singapur es un país diminuto, con una densidad de población 450 veces mayor que la uruguaya. El Estado controla casi todo el suelo y construye vivienda pública porque no hay otra forma de alojar a la población. Más del 80% vive en unidades del HDB, financiadas por un país con un ingreso per cápita superior a los 100.000 dólares (cuatro veces el de Uruguay) y sin necesidades básicas insatisfechas. Incluso con esa riqueza, Singapur no bajó el costo estructural de la vivienda; simplemente puso dinero público para que la gente pudiera pagarla.
Austria tiene un ingreso per cápita de 65.000 dólares (el doble que Uruguay), estabilidad fiscal, sin NBI y un aparato administrativo profesional. Su modelo se basa en suelo público, crédito barato y desarrolladores de lucro limitado, con recuperación parcial del capital. Aun así, la vivienda sigue siendo cara. Viena puede sostener ese esquema porque es rica, densa y con instituciones muy maduras.
Uruguay está en una situación distinta. Tiene baja densidad, un ingreso per cápita de 32.000 dólares, NBI persistentes, un mercado inmobiliario pequeño, déficit fiscal y una deuda que ronda el 60% del PIB. Un programa de vivienda pública que realmente mueva la aguja exigiría varios cientos de millones de dólares, acaso miles.
Si no queremos que se dispare el endeudamiento ni que se agrave el déficit (descarto que vayan a financiarlo con impuestos porque el presidente Orsi dijo en campaña que no lo haría), ese dinero solo puede salir de otras áreas del gasto social. Como cada peso que vaya a vivienda pública sería un peso que no irá a seguridad, educación, salud o infraestructura, el costo de oportunidad inabordable.
A esto se suma una contradicción política evidente. Mientras se propone que el Estado construya y alquile para que haya precios accesibles, el oficialismo impulsa prohibir los monoambientes de menos de 35 metros cuadrados, que son la puerta de entrada al mercado para quienes no pueden pagar más. Si se elimina la tipología más barata, los precios subirán y la accesibilidad se reducirá, por lo que es difícil planificar soluciones mientras se cierran las opciones que la gente realmente usa.
Cuando la ideología y las buenas intenciones de enfrentan al duro escrutinio de la realidad, pasan cosas, pero estaré atento a los detalles que puedas aportar. Gracias por tu buena disposición.
Gran abrazo.
¡Claro! ¡Seguro que es eso!
Alcanza con que el Estado se convierta en empresa constructora e inmobiliaria, para solucionar el problema de la vivienda.
Lo que no se comprende es cómo una idea tan sencilla no se instrumentó ya en otro país, asegurándole la reelección perpetua a sus gobernantes y, de paso, el Nobel de Economía.
No, si a los uruguayos nos mata la humildad.
Christian Di Candia: "La forma de bajar el alquiler y la forma de bajar los precios en el mercado es que el Estado construya vivienda para alquilar y la ponga a precios más bajos".
No. Los monoambientes obligan a mantener precios razonables, porque quienes los compran tienen un presupuesto rígido. Cuando el constructor busca maximizar la ganancia por m² hace unidades más grandes, donde puede cargar más margen (en amenities, vistas, terminaciones, etc.) sin que el comprador lo note. Prohibir monoambientes de menos de 35 m2 elimina la única tipología que contiene los precios.
@GastonLarzabal@chdica Me temo que no. Si tomamos la densidad demográfica del Depto. de Montevideo, la de Singapur es aún casi cuatro veces mayor, y si le agregamos las ciudades circundantes, ya con servicios suficientes, es seis veces mayor.
No. Comparar Montevideo con Viena o Uruguay con Austria y Singapur, es estar fuera de la realidad. En términos de PBI per cápita, del IDH, de NBI (que en esos países son prácticamente inexistenten) y de administración pública. En un país con las urgencias del Uruguay (seguridad, pobreza infantil, sistema educativo, jubilaciones bajísimas, salarios insuficientes, etc.), con un Estado deficitario y un gobierno que ya prevé llevar el endeudamiento al límite sin estas ocurrencias, el costo de oportunidad es altísimo.
La diferencia es que Singapur es el tercer país con mayor densidad de población del mundo: casi 9000 personas x kmt.2, contra 20 en Uruguay (puesto 204). La densidad extrema hace que el suelo sea escaso y altamente demandado, lo que obliga a una planificación estatal excepcional. No es la única variable a considerar pero son dos situaciones incomparables.