Empezaste a perder la vida desde el día que saliste con un wey que tiene un arma larga en el asiento de atrás. El día que te das cuenta que tu vato se dedica a quitar vidas, te alejas. Y ojo, no tienes ni siquiera que ver el arma, cuando en el antro te llega el ramo de rosas, ya deberías saber quién te lo está mandando, vives en Guadalajara.
La cultura del atajo quita vidas.