Llegas a una edad donde solo quieres estar al lado de un hombre que ya dejó atrás su etapa de niño; sin mentiras, estable, enfocado en él, en ti y en construir algo sano y duradero.
No, a mí no me gusta discutir. Me gusta poder decir lo que me molesta sin que me hagan sentir exagerada o conflictiva. Porque expresar lo que duele no es discutir, es poner límites. Y quien sabe amar, escucha para comprender, no para defender su ego.