🏳️⚧️ La vicejefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Clara Muzzio, afirmó que “solo existen dos sexos”, sostuvo que la ESI “le destrozó la cabeza a los niños”, la calificó como una “ideología siniestra” y negó la existencia de las personas trans.
Un día miras los números macro y las exportaciones, crees que Argentina puede convertirse en potencia comercial. Al otro día muere un ídolo popular, brotan millones de marginales IQ negativo y te da un tremendo sopapo la realidad.
El mal existe y es una condición inherente al ser humano. Tratar de que simplemente no exista más con algún cursito de género bajado desde el estado o alguna palabrita linda repetida por algún munipa y listo es una solución infantil e inútil. Y es inútil porque el estado no puede meterse en el seno de cada familia a regular la génesis de la maldad, aún cuando el estado fuera inherentemente "bueno". Lo que hay que hacer con el mal que existe es erradicarlo. Y eso se logra, de mínima, encerrando DE POR VIDA a todo violador, pedófilo y asesino confirmado, y en lo posible, detectando las conductas de riesgo desde la adolescencia.
¿Cómo se logra instalar en la cabeza de la feminista la narrativa de que el partido que les votó todo en contra está con ella, y la derecha que quiere bala para todos los violadores las odia?
Necesito un informe serio de algún sociólogo que explique cómo te instalan el chip en esta secta.
Cuando tenés una economía boosteada por emisión descontrolada y 300% de inflación, vas a ver mucha actividad, negocios comprando mercaderia para reponer los estantes. La actividad y la facturación vuela. El tema es que la ganancia al momento de reponer es 0%. Te sentís feliz porque laburas como loco, pero solo haces que pase de mano los productos pero tu ganancia no aumenta.
Ahora sacás ese incentivo de imprimir billetes, los negocios se mueven menos, la mercadería queda más tiempo en el estante, la actividad cae. Tu ganancia sigue siendo cero pero en vez de estar todo el día transpirando y corriendo moviendo el culo gratis para llegar a fin de mes, estás sin hacer nada. Esa es la caida de la actividad de Argentina.
Entre los dos escenarios, es mejor no hacer nada antes de laburar todo el día gratis.
Pero uds son muy monos para entender y van a seguir hablando de echar platita a la calle para que aumente la actividad.
Repito: un sistema universitario donde la universidad sea gratuita, sin cupo y sin examen de ingreso, las 3 cosas juntas, es una estupidez, más allá de los gastos que eso implica.
Aunque Milei recupere Malvinas, baje la pobreza al 0%, el salario mínimo sea 3000 dólares mensuales, tampoco los kukas lo van a votar.
El zurdo es así, un retrasado mental que prefiere dispararse en el pie antes de reconocer que estaba equivocado.
@Marcelampagano Marcela, Aprovecho que en este tuit habilitaste los comentarios para decirte lo que no pude en los otros tuit anteriores:
Devolvé la banca, estafadora intelectual y negra villera, un abrazo. Ya podes cerrar los comentarios.
@GordoDan_@fabricio_gianni El peronista promedio no entiende esto. Al pedo explicar. Van a seguir votando peronismo porque Perón le regaló una bicicleta a su abuelo.
La modificación de la Ley de Glaciares se aprobó y con eso se terminó de caer una de las ficciones más persistentes del debate argentino:
que la discusión era ambiente versus producción.
Nunca lo fue.
Era desarrollo versus parálisis.
Durante años se repitió el mismo libreto, con tono apocalíptico y certezas absolutas: que no se podía, que era inviable, que la cordillera era intocable en bloque. Mientras tanto, debajo de ese mismo sistema —perfectamente conocido, medido y estudiado— convivían algunos de los mayores reservorios de cobre y litio del planeta. Pero había que dejarlos ahí. Quietos. Como si el mundo no demandara minerales críticos. Como si USD 40.000 millones en inversiones potenciales fueran irrelevantes. Como si pasar de USD 5.000 millones a USD 40.000 millones en exportaciones no cambiara nada. Como si generar más de USD 20.000 millones anuales adicionales en divisas o crear entre 180.000 y 200.000 empleos hacia 2032 fuera un detalle menor.
La discusión nunca fue técnica. Fue ideológica. Porque la geología ya estaba resuelta, los proyectos también —Los Azules, El Pachón, Vicuña, Taca Taca— y la demanda global es un dato. Lo único que faltaba era permitir que todo eso exista en el plano real.
Aun así, los amantes del relato insistían con una idea repetida hasta el cansancio: “se llevan todo”. Los números dicen otra cosa. Según datos oficiales de la Secretaría de Minería (2024/2025), de cada dólar exportado por la minería, el 35% queda en salarios y proveedores argentinos, el 11% va directo a impuestos y regalías, el 4% a inversión social, el 30% se reinvierte en seguir operando y explorando en el país, y solo el 20% se remite al exterior como utilidades netas.
Es simple: 80% queda en Argentina, 20% se va.
Mientras la clave binaria dominaba el recinto, afuera pasaba otra cosa. Lejos del micrófono y de las consignas, la sociedad empezó a moverse. Un estudio de Poliarquía marcó un punto de inflexión: el 61% de los argentinos está a favor de la minería, y la asociación automática entre minería y contaminación cayó del 48% al 33% en apenas un año. Es decir, mientras algunos seguían discutiendo como si fuera 2010, la sociedad ya estaba entendiendo algo más elemental: que desarrollo productivo y cuidado ambiental no son excluyentes.
Y ahí aparece la contradicción central. Quienes se presentaban como defensores del ambiente en la práctica defendían otra cosa: que nada cambie. Que la Argentina siga siendo un país con recursos pero sin desarrollo. Que las provincias sigan dependiendo de transferencias en lugar de construir sus propias economías sobre lo que tienen. Porque eso también se votó con esta ley: autonomía provincial para decidir sobre su territorio.
La reforma no eliminó controles ni habilitó un “vale todo”. Hizo algo bastante más exigente: obligó a evaluar caso por caso, con criterios técnicos, sobre glaciares y ambientes periglaciales con función hídrica efectiva y relevante. Es decir, pasar de la consigna al dato, de la prohibición general a la decisión informada. Y eso implica hacerse cargo de algo que durante años se evitó: los números, las escalas, las consecuencias de no hacer nada.
Porque ese fue el verdadero costo. No haber explotado, sino no haber desarrollado. Décadas de capital inmovilizado en la cordillera, ventajas comparativas sin convertirse en competitivas, un país mirando su propia riqueza como si fuera un problema.
Esta modificación no descubrió nada nuevo. Simplemente levantó una barrera que impedía transformar geología en economía. Y con eso puso en marcha algo que muchos preferían que no ocurriera: un proceso donde los recursos dejan de ser paisaje y pasan a ser sistema productivo.
Lo que viene ahora no es automático ni garantizado. Depende de ejecución, de reglas claras y del contexto internacional. Pero el punto de partida ya cambió. Argentina eligió desarrollar.
Y eso es el final de una idea arraigada:
que el país puede crecer dejando todo exactamente como está.
🚨🇦🇷🏳️🌈🏳️⚧️ | EXCELENTE MEDIDA: Una mujer que se cree hombre hizo una fiesta de celebración para recibir su nuevo DNI como "hombre trans", pero el Gobierno de Milei le envió un nuevo ejemplar con su nombre y sexo real.