@marinoclara Y las otras alternativas eran La Nación o Clarín, en los que tiene gran influencia Macri; o Página, en el que tiene gran influencia Cristina. Eligió bien.
Dicen que los llamados 11 principios de la comunicación nazi no fueron escritos de puño y letra por Joseph Goebbels -al que se les suelen adjudicar- sino que son una sistematización que se basó en el análisis de la propaganda nazi.
Sea como fuere, estos "Once Principios" organizaron la propaganda nazi desde fines de los años 20 del siglo pasado.
Helos aquí:
1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.
2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
9.- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.
@javiercortezsal@rayovirtual Son los principios que en mayor o menor medida siempre imperaron en la comunicación. Recuerdo un artículo de Sarmiento publicado en la prensa de Chile, durante su exilio, en el que reconoce que machaca siempre contra Rosas porque la repetición de una idea sirve para instalarla.
El presidente Juan Domingo Perón en compañía de Roberto Pettinato, Director General de Institutos Penales, visita una panificadora que existía en una cárcel, 1953.
Roberto Pettinato fue un inspector general del Servicio Penitenciario Nacional, que ejerció como Director General de Institutos Penales entre enero de 1947 y agosto de 1953, y como Director Nacional de Institutos Penales entre agosto de 1953 y septiembre de 1955.
Durante su gestión al frente de los Institutos Penales se cerró el Penal de Ushuaia y mejoró las condiciones de vida de los reclusos en las distintas cárceles del país, pero al mismo tiempo fue denunciado en reiteradas ocasiones las torturas a las que eran sometidos los presos políticos dentro de las penitenciarias, como los casos del estudiante Mario Bravo o del sindicalista y dirigente laborista Cipriano Reyes.
No les tengo miedo, trollcitos. Yo los veo como son: unos pobres infelices que no saben manejar el rechazo. Al final del día, por más patota que armen, por más odio que propaguen, por más guita que les tire el nabo ese, van a seguir siendo los pobres infelices que son hoy.
Para el periodismo argentino, evidentemente el principio de inocencia es cartón pintado. Su responsabilidad en la divulgación debería ser mayor q la del ciudadano común, pero se arrogan la facultad de condenar y cancelar sin prueba alguna. ¿Sabrán qué es una prueba? Existiendo el periodismo, q puede condenar en un abrir y cerrar de ojos, ¿para qué recaer en los procesos judiciales, tan lentos y llenos de vericuetos burocráticos, ¿no?
Mamarracho @GordoDan_ venite al congreso si te animas a salir de lo virtual y tenés la capacidad de sostener un argumento. Me encontrás fácil si querés, o como le dije al presidente que también se fue al mazo, elegí día y hora y discutamos como se debe. Seguí militando con Scioli
Algo importante sobre Fabiola.
Para los críticos del feminismo-que tiene más de 100 años de historia en la Argentina; una historia que la mayoría de los críticos desconoce-, les cuento que el caso de Fabiola solo puede llevarse a la Justicia y volverse un hecho político, justamente gracias al enorme trabajo del movimiento feminista desde, al menos, principios del siglo XX (y antes también)
Antes, que un hombre golpeara a una mujer, como habitualmente sucedía y sucede en los hogares, era naturalizado. Nadie se escandalizaba por eso. Hoy podés perder tu trabajo. Pero las cosas no cambiaron solas.
Antes, que un hombre golpeara a una mujer era un hecho de la vida privada y no había que meterse. Las mujeres solo aguantaban; no podían pensar siquiera en separarse del golpeador, por cuestiones culturales y económicas
Hoy -insisto- gracias al enorme trabajo del feminismo golpear a una mujer es judiciable, es un delito y es motivo para que te aparten de tu trabajo.
Un golpeador o acosador puede perder su trabajo por el hecho de serlo. Esto es un gran avance cultural, que no surgio de la nada sino de un trabajo politico.
Antes, un hombre mataba a una mujer -como el caso de Monzón- y era un "crimen pasional". Hoy es un femicidio y tiene un agravante.
Lo digo para los negacionistas y/0 detractores (por ignorancia, calculo) de las políticas de género: las denuncias contra Alperovich, el caso Brieger, Espinoza y ahora Alberto SOLO son posibles gracias a una tarea política y cultural que, por décadas, llevó adelante el feminismo argentino. Y que supera ampliamente al kirchnerismo.
Asociar kirchnerismo con feminismo solo es ignorancia, ceguera y vagancia para estudiar historia.
@lisandrofono@AdrianZigaran@JonatanViale Claro, si nosotros hiciéramos con un rabino lo que él hace con el Papa seríamos unos nazis antisemitas. Así funciona el jueguito.