“En la dictadura los asesinatos, las torturas y las desapariciones se contaron por miles. Fueron años terribles, y para mí, también de enorme tensión: transportar gente a escondidas a través de los puestos de control de la zona de Campo de Mayo, tener en mis manos sus vidas y la responsabilidad de su salvación. Me acuerdo preparar la fuga de un joven que corría peligro. Lo fui a buscar en mi auto, le pedí que se tumbara atrás, en el espacio de los asientos, lo tapé con una manta gruesa y tras superar tres controles lo lleve al Colegio Máximo de San Miguel. Una vez allá, le pedí que se sacara la alianza, porque estaba casado, y lo presenté como un joven que se unía a nosotros para hacer ejercicios espirituales porque quería valorar la opción del sacerdocio. Se quedó una semana mientras organizaba su huida a Brasil. Una mañana temprano lo vestí de sacerdote, le entregue un documento de identidad mío -porque se parecía un poco a mi- y lo llevé a Aeroparque Jorge Newbery donde lo esperaba un vuelo a Foz do Iguaçu, ambos conscientes que si nos descubrían lo matarían a él y después a mi. Gracias a Dios salió todo bien y el chico se salvó. Todavía sigue vivo y me escribió al Vaticano”.
Durante la dictadura el Papa Francisco salvó a decenas de personas perseguidas. Los escondía, los transportaba tapados y los hacía pasar por sacerdotes hasta sacarlos del país. Les daba documentación falsa, vestimentas eclesiásticas y coordinaba viajes para que escapen. Arriesgó su vida muchas veces, sabiendo que si lo descubrían lo mataban.
Francisco fue un hombre santo, incluso mucho antes de llegar a Roma.
Congela la sangre el testimonio de Sandra Kalinec, hija de uno de los más sanguinarios genocidas de la dictadura. Se lo apodaba el "Doctor K".
Hoy estuvo en Plaza de Mayo, mientras existen comunicadores que por dinero intentan justificar las torturas.
Te chupaban. Te electrocutaban los genitales. Te los cortaban. Te los quemaban. Introducian ratas por el ano o la vagina "el rectoscopio" para que te comieran por dentro. Te violaban. Te robaban a tus hijos. Te tiraban atado desde un avión. Hijos de puta. Ningún olvido ni perdón
Año 2002. Galtieri seguía asistiendo a los actos militares. Estuvieron MUCHO tiempo, impunes.
Los huevos de Ciccioli. Ni un centímetro a los negacionistas.
Argentina dejará de tener acceso a programas de vacunación, asistencia técnica y salud pública global. Podría perder el apoyo de la OMS en la lucha contra el Chagas, la tuberculosis y el VIH. El alineamiento con EE.UU sigue marcando indicios de retroceso.
LO QUE NADIE TE CUENTA
Este niño tiene un sarcoma osteogénico. Un tumor que te come el hueso. Hace 40 años: amputación directa. Hoy: le quitamos el trozo y ponemos hueso de cadáver.
¿Eso es nuevo? NO. Lleva haciéndose desde que yo no había nacido.
¿Entonces qué cambia? Que ahora antes de abrir hacemos un ensayo general con un muñeco de plástico. Útil, sí. Revolucionario, para nada.
LA NOTICIA REAL (que no vende)
Para salvar esa pierna necesitas:
3 cirujanos especializados
1 anestesista pediátrico
al menos 2 enfermeras
1 circulante
Quirófano
CERO prisa
CERO mirada al beneficio
¿Qué hospital privado puede permitirse esto?
NINGUNO. Porque no es rentable dedicar medio equipo toda una mañana a un crío.
EL PROBLEMA
Nos venden "tecnología futurista" cuando lo revolucionario es otra cosa: que tengamos un sistema que puede gastarse recursos infinitos en salvar la rodilla de un niño sin preguntar cuánto cuesta.
Eso NO lo hace una impresora.
RESUMEN: Gran cirugía. Equipazo. Resultado perfecto.
Pero dejad de vendernos la impresora 3D como si fuera el protagonista. El protagonista es un sistema público que puede hacer Tetris con huesos reales durante 8 horas sin mirar el reloj.
Viva la sanidad pública. Que es la única lo suficientemente loca para invertir todo eso en salvar UNA pierna.