Nos vendieron una idea bien random del lujo : el coche, la casa gigante, los viajes, la primera clase… pero nadie te dijo que el lujo real es dormir en paz, despertar sin ansiedad, tener a tu gente sana, felices, poder abrazarlos y sentarte a comer tranquilamente.
Lo malo de tener demasiada empatía es que mientras nosotros podemos entenderles y ayudarles en sus luchas ajenas, muchas veces las demás personas son incapaces de entender las nuestras. Entonces te conviertes en ese apoyo con el que todos cuentan pero que nunca es apoyado.
No me hago la víctima.
Sé perfectamente en qué momentos reaccioné mal, qué dije, cómo lo dije, y me hago cargo. Pero también tengo claro algo: no todo empieza en mí. Hay palabras, gestos, silencios que empujan. Hay faltas de respeto que no son casualidad.
Y no voy a hacerme la desentendida para que otros queden tranquilos.
Porque hacerse cargo no es lo mismo que hacerse responsable de todo. Yo reviso lo mío. Pero no voy a cargar con lo que otros hacen como si fuera mío
La gente que sacrifica su vida privada por lo laboral y pretende que todos los demás hagan lo mismo para "Sacar adelante la empresa", solo crea entornos mediocres y agotadores.