Conseguí paz cuando entendí que no todo es ataque personal. A veces la gente es amargada y grosera porque sus vidas ya están mal. Comprendí que cada uno ofrece lo que tiene y la mayoría de veces no tiene nada que ver contigo, es un problema interno de cada quien.
Yo doy mucho porque soy mucho. A mi me encanta dar todo lo que tengo y no me arrepiento de eso, acá no pierde el que da, pierde el que no sabe valorar.