Pensó que lo iban a atropellar, luego pensó que un malandrín le iba pegar y después pensó que la policía lo iba a confundir, demasiada adrenalina en pocos segundos.
eso de que trabajar te ayuda a no pensar en boludeces nunca me funcionó soy lo suficientemente proactiva como para cumplir con la jornada laboral y además hacerme mala sangre por a, b y c
Que no se pierda jamás esa bonita costumbre argentina de decirle a alguien “tu amigo” para referirte a otra persona que a ambos les cae como el orto, como si fuese una afrenta en sí misma estar vinculado (aunque sea tangencialmente) con el susodicho.