El burro se vende como experto.
El cruel posa de piadoso.
El pecador, de santurrón.
El usurero, de benefactor.
El mezquino, de patriota.
El arrogante, de humilde.
El vulgar, de elegante.
Y el bobalicón, de intelectual.
La razón de todos los males no es la maldad: es la farsa.
@MLolaVelez A veces el agresor la tiene convencida de que "le pega por su buen", ella se merece ser castigada...
Le ha trabajado tanto la autoestima que ella hasta le cree...