Señor, limpia mi mente de pensamientos repetitivos que me desgastan. Rompe los ciclos de duda, de miedo y de ansiedad. Renueva mi manera de pensar hasta que refleje Tu verdad. Que mi mente deje de ser campo de batalla y se convierta en territorio de paz.
Inquebrantable soy en tu nombre.
Amén.
Ester no forzó la puerta; fue el favor de Dios quien la abrió. Ella se preparó en lo secreto y Dios la puso en el lugar correcto. El poder de un hijo de Dios no está en forzar las cosas, sino en obedecer en silencio.
“El propósito de la vida humana es la comunión con Dios; vivir en Él es la meta de la vida.
La vida espiritual consiste en vivir en comunión con el Dios Trino, es decir, en el Espíritu Santo, a través de Cristo, con el Padre”.
~ Herman Bavinck.
ME GUSTA PENSAR que a los que no creyeron en ti, Dios les tiene reservado un asiento en primera fila, para que vean cómo se levanta el que un día recibió burlas, humillaciones o traiciones. Les guarda el mejor lugar, para que vean cómo florece el que fue pisado, desechado, y ahora brilla aunque juraron verlo caer.
Estoy convencido, que el que camina con Dios no necesita venganza, solo paciencia. Porque nuestro señor se encarga de que cada una de nuestras heridas tenga testigos cuando se hayan convertido en victorias.
Y cuando llegue ese día —porque llegará— por favor no camines con arrogancia, sino con humildad, para que muestres que es posible ser quebrado y, aun así elegir, no endurecer el corazón. Ya que si en verdad andas con Dios, sabes que no te toca devolver el golpe, sino transformar el dolor en sabiduría.
Quien ama a DIOS, ya no se enfoca en callar bocas. No tienes que probarle nada a nadie, porque si vives sin rencor, entonces tu paz y plenitud serán la mejor respuesta. Así obra Dios: exalta a los que no negociaron su alma y le dejaron a ÉL la revancha. Todo es para que Su gloria se haga evidente. Porque no fuiste tú. Fue Él en ti. Y eso, ningún enemigo lo podrá negar. Tu puedes callar bocas, pero DIOS amarra las lenguas. No hace falta defenderse cuando el cielo ya está hablando por ti. No necesitas demostrar tu valor si caminas con quien te lo dio. Querido mío los que descansamos en Dios no peleamos por reputación, sin por cumplir nuestro propósito. Él nos levanta, no para que devolvamos el golpe, sino para que reflejemos Su carácter. Nos sana para que seamos testimonio vivo de lo que Su amor puede restaurar. Así que recuerda: el que se humilla, será exaltado. El que se rinde a Dios, no será rendido por el mundo.
#danielhabif
“Temo más
lo que está dentro de mi,
Que lo que viene de afuera”
Martín Lutero
“¿De dónde vienen las guerras
y los conflictos entre ustedes?
¿No vienen de las pasiones que combaten en sus miembros?”
Santiago 4:1 NBLA
No es solo el tiempo que pasamos en redes; Jesús ve más profundo: nuestro corazón, nuestras prioridades y cómo invertimos nuestro tiempo. Él conoce nuestra condición mejor que nosotros mismos y nos invita a rendirle no solo nuestras palabras, sino también nuestros hábitos.
Dios, gracias por recordarme quién soy cuando el mundo intenta definirme por lo que he hecho o por lo que me falta. Yo soy lo que Tú dices que soy: amado, perdonado, llamado, equipado. No me identificaré más con mis errores. No me comparo ni me oculto. Salgo de la cueva del miedo y me levanto como hijo de tu luz. No tengo que ganarme Tu amor, ya me fue dado. No tengo que fingir perfección, solo necesito permanecer en Ti. Cada parte de mí fue diseñada con intención: mi carácter, mi historia, mi voz, mi fragilidad. Nada es al azar, todo sirve a un propósito mayor. Y aunque me tambalee, no caeré. Mi identidad en ti no es negociable. SOY TU HIJO! Amén.
“Los hijos de Dios se fortalecen con sus caídas. Aprenden a soportarlas. Como los altos cedros, cuanto más los sopla el viento, más profundamente se arraigan”.
— Richard Sibbes