Anoche la escena de la conferencia de prensa era obscena, violenta, tanto que fue una metáfora de la complicidad patriarcal: de un lado, el fiscal Garzón y el ministro de Seguridad de la provincia de Córdoba, Juan Pablo Quinteros. Detrás, policías, funcionarios, asesores. Todos varones, sobre actuando podes. Del otro, periodistas, camarógrafos, cronistas. Casi todos varones. Una sala llena de hombres hablando, explicando, justificando. Hasta que Laura Vilches rompió el silencio, tomó la palabra, cuestionó el cinismo. Y señaló lo que faltaba en toda esa puesta en escena: respuestas, responsabilidades, explicaciones sobre por qué el Estado volvió a llegar tarde, por qué subestimó una denuncia, por qué minimizó la violencia .
Y en el centro de todo, la gran ausente: Agostina.
A horas de confirmarse su muerte por femicidio, el fiscal estaba ahí para defender procedimientos, celebrar operativos y hasta pidió reconocimiento para los perros de búsqueda. La preocupación parecía ser más proteger a las instituciones ( y vaya uno a saber qué otras cosas), qué preguntarse por qué una chica de 14 años terminó asesinada después de una cadena de violencias, denuncias, omisiones y negligencias. Como pasa tantas veces, la energía estuvo puesta en defender al sistema antes que en defender a la víctima.
La escena es brutal porque los femicidios no son solamente la consecuencia del acto de un asesino. Son también el resultado de una estructura de poder que se protege a sí misma, y una trama de complicidades masculinas donde siempre aparece un varón justificando a otro, cubriendo a otro, explicando a otro. Donde las instituciones reaccionan más rápido ante una crítica que ante el peligro que corre una mujer o una niña.
La imagen de esa conferencia fue una metáfora perfecta de la violencia patriarcal: hombres hablando entre hombres sobre una nena muerta, ocupando todo el espacio, administrando la palabra, repartiendo responsabilidades para no hacerse cargo de nada ni cambiar nada. Y tuvo que ser una mujer la que rompiera el guión y el blindaje corporativo. La que recordara lo único importante: que Agostina no necesitaba una conferencia para defender el operativo, necesitaba que el estado y la sociedad la cuidaran.
Mí fórmula para el 2027 es Criminal Simpsons y el pibe de One Piece Perfects Shots, la única gente de bien que apareció en este bendito país en los últimos diez años.