En México te piden dinero por todo. Por cuidarte el coche que nadie pidió, por echarte “aguas” aunque estorben, por abrir la puerta del Oxxo, wey que pedo?
Cuando te das cuenta de que todo está carísimo y, aun así, Dios no ha permitido que te falte el alimento, un techo donde vivir ni que tus manos queden vacías.