Ningún árbol nace grande. Como todo lo bello y valioso nace pequeño, demanda cuidado y paciencia.
Dale. Crece mucho y que un día tu sombra proteja el crecimiento de otros.
Jesús era tierno y compasivo, pero no dudó en decirle sepulcros blanqueados (que hoy podríamos traducir como muertos perfumados o zombis maquillados) a aquellos que pretendían una religión de conductas aparentes y no una relación de amor genuino con Dios.
De mi libro #Oxígeno 😉
“Luego de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables. A él sea el poder por los siglos de los siglos. Amén.”
1 Pedro 5:10-11
Una relación genuina con Dios te abre puertas que ninguna persona puede abrirte. Te lleva a sentarte en mesas donde tu talento, o tu titulo ni siquiera pueden llevarte. Cuando Dios quiere hacer algo contigo, El no pide permiso, El simplemente lo hace.