Comparación de sueldo (aproximados):
- Monitor/a de comedor (titulación no requerida): 10€/h
- Profesor de repaso a domicilio (titulación no requerida): 10€/h
- Profesor/a de música (titulació requerida... o no): 20€/h
- ENTRENADOR/A DE DEPORTE BASE (titulación requerida): 4€/h
Cosechar fruta 6 € /h, monitor de extraescolares 10 € /h... ninguna titulación requerida...
¿Sabéis de ningún trabajo peor remunerado que el de entrenador/a de deporte base?
Tanta vulnerabilidad tenemos “en el gremio”, que nos engañamos en que nos debemos mover por la pasión y no valorarnos como merecemos a nivel profesional y económico. Lamentable que no pongamos remedio...
Una consecuencia directa de esta precariedad: La falta de técnicos con experiencia por el abandono prematuro por las condiciones que existen, de un trabajo que todo el mundo coincide en que es capital en la educación de los jóvenes y necesita a los mejores en este ámbito.
Uno mira 5 minutos de un partido de fútbol y se da cuenta que el básquet es infinitamente superior en todo sentido. Público, seguridad, intensidad, tiempo neto de juego, dificultad, violencia, presupuesto
🏀 Dos de dos per al Cadet A femení!
📝 Ja podeu llegir la crònica de la victòria contra el @BasketBasePenya
👼🏻 Victòria dedicada al tècnic Kevin Burkhardt, absent al partit pel naixement de la seva filla Chloe. Enhorabona, família!!
#SomMartinenc
https://t.co/udX8TNhgul
El David Gomez formarà part del primer equip masculí la temporada 23/24.
✅ Amb la seva joventut, força i il.lusió, el David comença aquesta temporada amb moltes ganes!
🟠🟠 #primeracatalana#famíliasalmó
Algún día entenderán que, por ejemplo, yo, dentro de Extremadura, nunca hablé con mi abuela paterna hurdana en castellano; que a mi madre, también extremeña pero de otra zona, le teníamos que traducir mi padre, mi hermana o yo parte de lo que decía porque no se enteraba cuando hablaba (y no se rompió mi familia). Que tengo una amiga, también extremeña, que siempre me escribe en a fala —y yo a ella en estremeñu-hurdanu—, sin cambiar ninguno de lengua; para aprender, para reconocernos en nuestra diversidad, para darle una patadita, aunque sea pequeña, al esencialismo lingüístico. Que a muchos niños y niñas extremeños rayanos sus abuelas les contaban los cuentos en portugués. Que este país no es un monolito lingüístico, por mucho que se haya deseado que así sea, por mucho que se haya trabajado para que así sea. Que las lenguas son mucho más que una herramienta de comunicación, que no son una suma de significados, y que no flotan en el aire, las atesoran personas a las que podemos dar paso, invitar a hablar, o excluir, callar. Y que a medida que nos sacudimos los prejuicios y las imposiciones lingüísticas descubrimos un mundo rico, con muchos más matices. Yo he heredado dos lenguas (castellano/español de Extremadura, la materna, y estremeñu-hurdanu, la paterna); en las dos me expreso con la misma soltura, pero en la segunda me cuesta aún hoy escribir con comodidad porque no conocí su ortografía hasta hace unos pocos años, porque no recibí ningún tipo de escolarización en ella. Es lo que hay, lo cambiaremos. Ellos a lo mejor descubrirán algún día la empatía lingüística y, antes de opinar, pensarán en el difícil camino de algunas lenguas hasta lograr abrirse paso. Quién sabe, quizá dejen de publicar sandeces que solo ponen de manifiesto su odio e ignorancia. Mientras tanto, quienes nos respetamos en el plano lingüístico, seguiremos escuchándonos, leyéndonos, aprendiendo, y los dejaremos atrás, en su aburrido mundo de pragmatismo, imposición y desmemoria.