A partir de aquí las elecciones se vuelven más personales que nunca, no puedo hablar con personas que votan por un bruto racista, clasista, aporofóbico que le puede quitar la vida a los míos.
El fenómeno De la Espriella ya ha sido comprobado en otras latitudes: “se elige a un fascista de verdad creyendo que es de mentira, por miedo a un comunismo de mentira que se cree que es de verdad.”
https://t.co/BdaUwhJhvq
Lo que pasa en América Latina es un fenómeno doloroso: personas que viven las consecuencias de la desigualdad terminan votando por quienes prometen profundizar el modelo que las genera.
La explicación no siempre está en la economía, sino en la identidad. Muchos votan desde lo que aspiran ser y no desde la realidad que viven. Prefieren sentirse cerca de un estatus imaginado antes que defender derechos que mejorarían su vida de forma concreta.
Y ahí está la gran paradoja de nuestro tiempo: quienes más necesitan un Estado que los proteja, muchas veces terminan respaldando a quienes buscan debilitarlo. Qué tristeza.
#EleccionesColombia
Eliminando de mis seguidores y dejando de seguir gente que votó/otará por il tigri
Solo me aguantaré los de mi familia porque es eso o literalmente quedarme sin nadie de mi sangre
Alejandra Pizarnik escribió: «Estuve pensando que nadie me piensa. Que estoy absolutamente sola. Que nadie, nadie siente mi rostro dentro de sí ni mi nombre correr por su sangre. Nadie actúa invocándome, nadie construye su vida incluyéndome»; intuyo que lo pensó un domingo.