Impecable narración que te toca hasta la última fibra 🙏🏻🥹 “Ninguna servilleta debería servir de pañuelo a un trabajador porque no puede pagarse la comida que necesita…”
Impecable narración que te toca hasta la última fibra 🙏🏻🥹 “Ninguna servilleta debería servir de pañuelo a un trabajador porque no puede pagarse la comida que necesita…”
Guayaba con papelón
Esta mañana un vigilante me pidió que por favor le comprara algo para comer, porque no lo hacía desde el desayuno de ayer y se sentía muy mareado. Volví sobre mis pasos y compré unas empanadas de esas que ya no pago para mí, porque sus costos reflejan el prodigio que suman: aceite, harina de maíz y a estas alturas, cualquier relleno. Pedí específicamente el jugo más dulce que tuvieran y apareció el vaso oliendo a guayaba, sin pitillo, porque desde hace mucho tiempo no tienen.
Cuando el hambre le gana a la vergüenza, y un hombre llora por un par de empanadas, se te mueven muchas emociones. Sacó una y envolvió la otra, primero en la bolsita de papel marrón y luego en la de plástico. Sin empezar a morder la empanada que tenía en la mano, sobó el empaque diciendo: "Para la noche, muchas gracias". Lloraba antes de morder y después de hacerlo. Trataba de hablar, pero solo complicaba la escena, porque se aceleraba el llanto y entre lágrimas, jadeos, mocos y bocados, se ahogaba por varias razones a la vez.
Las palabras no siempre interrumpen la tristeza, pero igual intenté distraerlo hablándole de mis sobrinos, de mi trabajo y la cola del domingo.
Más sereno, él habló de la prioridad que para comer tienen sus hijos, del trato casi intuitivo que hizo con su esposa para que así sea y por eso es que ambos están comiendo mucho menos, pero eso de hacer del insomnio un hábito demanda otras energías y esta mañana supo que si no comía, se desmayaría; se envalentonó y me pidió el favor. Ninguna servilleta debería servir de pañuelo a un trabajador porque no puede pagarse la comida que necesita.
A pesar de esto, él piensa con prospectiva y ha ido comprando algunos útiles escolares y habló con una prima, cuyos hijos tienen exactamente un año más que los suyos, para que le guardara sus libros y alguna ropa porque: “Ella lava que ni mi mamá".
Me conmovió la ternura al hablar de sus hijos. Se las resumo con esta frase: "Si los parimos, fue para cuidarlos y protegerlos". Es la primera vez que escucho a un hombre hablar del parto en plural. Al llegar a mi oficina, resumí esta historia en tres tuits, con toda la indignación que me produjo, y sin medir el peso de mis palabras, le menté la madre a Nicolás cuatro veces seguidas. Varios regaños después, opté por borrarlos, por volver a la sindéresis y seguir apostando a la reflexión antes que a la ira.
Sé que vienen días más duros, que escuchar su testimonio fue más importante que comprarle algo de comida, que nos veremos distinto, que es un papá más entre millones de venezolanos que atraviesan las mismas circunstancias. "Uy, tiene papelón, qué sabroso", dijo al sorber el jugo, muy despacio, como hacemos todos para que algo no acabe.
Caracas, 25 de mayo de 2016.
#TenemosMemoria
https://t.co/T9pXLVFzxm
Guayaba con papelón
Esta mañana un vigilante me pidió que por favor le comprara algo para comer, porque no lo hacía desde el desayuno de ayer y se sentía muy mareado. Volví sobre mis pasos y compré unas empanadas de esas que ya no pago para mí, porque sus costos reflejan el prodigio que suman: aceite, harina de maíz y a estas alturas, cualquier relleno. Pedí específicamente el jugo más dulce que tuvieran y apareció el vaso oliendo a guayaba, sin pitillo, porque desde hace mucho tiempo no tienen.
Cuando el hambre le gana a la vergüenza, y un hombre llora por un par de empanadas, se te mueven muchas emociones. Sacó una y envolvió la otra, primero en la bolsita de papel marrón y luego en la de plástico. Sin empezar a morder la empanada que tenía en la mano, sobó el empaque diciendo: "Para la noche, muchas gracias". Lloraba antes de morder y después de hacerlo. Trataba de hablar, pero solo complicaba la escena, porque se aceleraba el llanto y entre lágrimas, jadeos, mocos y bocados, se ahogaba por varias razones a la vez.
Las palabras no siempre interrumpen la tristeza, pero igual intenté distraerlo hablándole de mis sobrinos, de mi trabajo y la cola del domingo.
Más sereno, él habló de la prioridad que para comer tienen sus hijos, del trato casi intuitivo que hizo con su esposa para que así sea y por eso es que ambos están comiendo mucho menos, pero eso de hacer del insomnio un hábito demanda otras energías y esta mañana supo que si no comía, se desmayaría; se envalentonó y me pidió el favor. Ninguna servilleta debería servir de pañuelo a un trabajador porque no puede pagarse la comida que necesita.
A pesar de esto, él piensa con prospectiva y ha ido comprando algunos útiles escolares y habló con una prima, cuyos hijos tienen exactamente un año más que los suyos, para que le guardara sus libros y alguna ropa porque: “Ella lava que ni mi mamá".
Me conmovió la ternura al hablar de sus hijos. Se las resumo con esta frase: "Si los parimos, fue para cuidarlos y protegerlos". Es la primera vez que escucho a un hombre hablar del parto en plural. Al llegar a mi oficina, resumí esta historia en tres tuits, con toda la indignación que me produjo, y sin medir el peso de mis palabras, le menté la madre a Nicolás cuatro veces seguidas. Varios regaños después, opté por borrarlos, por volver a la sindéresis y seguir apostando a la reflexión antes que a la ira.
Sé que vienen días más duros, que escuchar su testimonio fue más importante que comprarle algo de comida, que nos veremos distinto, que es un papá más entre millones de venezolanos que atraviesan las mismas circunstancias. "Uy, tiene papelón, qué sabroso", dijo al sorber el jugo, muy despacio, como hacemos todos para que algo no acabe.
Caracas, 25 de mayo de 2016.
#TenemosMemoria
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🌍 En 1979 llegó ‘La vida en la Tierra’.
La serie narró la evolución de la vida en el planeta y convirtió la historia natural en un relato televisivo.
Su encuentro con gorilas de montaña en Ruanda sigue siendo uno de sus momentos más memorables 🦍
La entrega del Premio Valores Democráticos “Francisco José Virtuoso” a Rafael Araujo, nuestro querido y respetado “Señor del Papagayo” @srpapagayos , representa un acto de profunda justicia civil. Este reconocimiento, otorgado por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB, no solo premia a un ciudadano, sino que valida una forma de resistencia que ha sabido elevarse por encima del ruido y la desesperanza. En un contexto que clama por referentes de integridad, su figura se erige como un testimonio vivo de que la defensa de la libertad no requiere de grandes estrados, sino de la presencia valiente y constante en el espacio que nos pertenece a todos: la calle.
Lo que define a Rafael Araujo es una dignidad inquebrantable y una perseverancia que desafía el paso del tiempo. Su activismo, a menudo silente y artesanal, es en realidad un diálogo poderoso con la sociedad; un ejercicio de constancia donde cada mensaje elevado al viento condensa el sentir de millones. Detrás de la madera y el papel de sus papagayos, subyace la voluntad de un hombre que ha decidido no ser indiferente al dolor y la pérdida. Su ejemplo nos recuerda que la verdadera fuerza de una nación reside en aquellos ciudadanos que, sin estridencias, mantienen viva la conciencia colectiva y se convierten en iconos de la resistencia ética a través de su propia coherencia de vida.
Felicitamos y nos embarga la alegría y el orgullo al saber reconocido al "Señor del Papagayo" con este merecido galardón, que lleva el nombre de otro incansable constructor de democracia, el Padre Virtuoso. Este premio es un recordatorio de que los valores democráticos se siembran en la sencillez de los actos cotidianos y se cosechan en la memoria de un país que lo reconoce como un símbolo de nobleza e integridad. Que este homenaje sirva para que sus mensajes sigan volando alto, recordándonos que mientras haya un ciudadano dispuesto a manifestar su verdad con paz y firmeza, la esperanza de una Venezuela justa permanecerá intacta.
"Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino".
Gabriela Mistral
FELIZ CUMPLEAÑOS RAFAEL CADENAS!!!
Hoy Celebramos los 96 años del poeta y ensayista #RafaelCadenas, Premio Cervantes 2022, presidente vitalicio de nuestra institución. Festejamos su vida y obra, su lucidez, su inquebrantable compromiso democrático y su genuina generosidad.
“La música es el antídoto contra la pobreza, porque un niño con un instrumento en la mano comienza a ser un ciudadano, a sentir que su vida tiene un propósito”.
José Antonio Abreu murió el 24 de marzo de 2018.
¡Qué viva el maestro Abreu
y qué viva @elsistema! 🇻🇪 musical 🎵🙌🏻
En criollo, suena mejor:
"Palencia está listo. ¡Abanica Antonetti! ¡El tercer out por la vía del ponche! ¡Venezuela está en la final! ¡Venezuela está en la final!, grítenlo en toda Venezuela. ¡Venezuela está en la final!" 🥰
#WorldBaseballClassic
Dijo una vez Viggo Mortensen: “He aprendido que la paciencia es una forma de inteligencia. No todo tiene que resolverse de inmediato, no todo tiene que tener una respuesta clara. A veces, lo mejor que puedes hacer es respirar, observar y permitir que las cosas tomen su curso. La vida no siempre es una batalla que hay que ganar, a veces es un río que hay que aprender a navegar.”
When women are left behind, economies are left behind.
The 2026 #WomenBizLaw report shows that women’s economic rights are only half enforced globally, and just 4% of women live where legal equality is nearly met.
That gap is costing growth and jobs.
https://t.co/JRB3p4xVLl
Esta cafetería utiliza inteligencia artificial para realizar un seguimiento de la productividad de los baristas y del tiempo que los clientes pasan en la tienda.
El módulo de análisis de vídeo NeuroSpot Barista Staff Control y Customer Monitoring son herramientas diseñadas para mejorar la eficiencia.
Caracas, años 80. Momentazo histórico, el autor y el cantante del “Cumpleaños Feliz” venezolano, juntos en el programa de RCTV, “A Puerta Cerrada”. Sin dudas, después del Himno Nacional, la canción más conocida por los venezolanos
Todo ser humano tiene 4 abuelos, 8 bisabuelos, 16 tatarabuelos, 32 cuartos abuelos, 64 quintos abuelos y así hasta centenares de generaciones. Por la sangre de cualquiera corre sangre de miles de personas. La humanidad entera es una mezcla, un crisol. Es bueno recordarlo.
“Algún día será verdad. El progreso penetrará en la llanura y la barbarie retrocederá vencida. Tal vez nosotros no alcanzaremos a verlo; pero sangre nuestra palpitara en la emoción de quien lo vea”. Rómulo Gallegos (Doña Bárbara).
“Un día, un maestro les preguntó a sus alumnos:
-¿Saben por qué la gente grita cuando discute?
Uno contestó:
-Pues… porque pierden la calma, ¿no?
-¿Y por qué gritan si la otra persona está justo ahí, a su lado? preguntó el maestro.
Los alumnos se miraron entre ellos, confundidos.
Nunca se lo habían cuestionado.
Entonces el maestro explicó:
-Cuando dos personas discuten y se llenan de enojo o frustración, sus corazones se alejan.
Y mientras más alejados están, más fuerte tienen que gritar para escucharse.
Entre más grande es el coraje, más fuerte se grita… porque sus almas están muy lejos.
-¿Y qué pasa cuando dos personas se quieren? preguntó el maestro.
-Hablan bajito —respondió una alumna.
-Exacto. Sus corazones están cerca.
No necesitan alzar la voz.
Y cuando el amor es profundo… ni siquiera hacen falta palabras.
Basta con un susurro.
O una mirada.
Hasta con el silencio se entienden.
No olviden esto: las discusiones alejan a las personas.
Y cada palabra dicha a gritos, agranda esa distancia.
No lo hagan costumbre, porque puede llegar el día en que estén tan lejos uno del otro… que ya no encuentren el camino de regreso.”